El camino que vienen transitando las principales economías del mundo parece sorprender a los analistas y a los inversores. Existe cierto grado de desconcierto debido a la debilidad que existe en los precios de los bienes y su relación con un mercado laboral que se fortalece. Algo similar ocurre con el valor de las acciones que viene creciendo, a la par que se manifiesta un importante movimiento en el rendimiento de los bonos. Esto resulta extraño para muchos y provoca la necesidad de nuevos análisis. Aquí algunos pensamientos particulares con respecto a la relación entre el precio de las acciones y los rendimientos de los bonos.

¿Qué está pasando con el valor de las acciones y los bonos?

Este año, los mercados de renta variable se han mostrado muy fuertes y han avanzado. Esto ocurre a pesar del comportamiento de los rendimientos de los bonos.

La mayoría de los analistas se sienten tentados a dejarse dominar por un pensamiento tradicional que indica que debe existir una relación entre el valor relativo de las acciones y los bonos. Es decir, se puede comparar el rendimiento de las ganancias de las acciones con relación al rendimiento delos bonos.

Una formula sencilla, si el rendimiento de los bonos aumenta, el valor de las acciones debería caer para poder ofrecer a los inversores un rendimiento de ganancias más atractivo.

Sin embargo, nada de esto está sucediendo en estos momentos. El mercado bursátil muestra un crecimiento del valor de las acciones y lo mismo ocurre con los rendimientos de los bonos. Es necesario aclarar, que las variaciones en el valor de las acciones pueden fluctuar debido a otros motivos: producto de variaciones en el crecimiento de las ganancias y en la prima de riesgo.

Escenarios cambiantes

En circunstancias normales, podemos asumir que los rendimientos de los bonos y los dividendos futuros esperados deberían moverse en conjunto. Esto porque los rendimientos reflejan el crecimiento del PIB nominal futuro. Si esta teoría de los “tiempos normales” se cumpliera, toda modificación en los rendimientos de los bonos no debería tener efectos sobre el valor de las acciones.

Pero estamos en una realidad en que los cambios cíclicos se mueven de un extremo a otro.

En un escenario con la actividad económica colapsando, la inflación se vuelve negativa, aparece el fenómeno de la deflación. Comienza la caída de los rendimientos de los bonos y caen los precios de las acciones. Esto, a partir de un aumento de la prima de riesgo debido al incremento del riesgo de incumplimiento con el accionista.

Otro escenario extremo nos ubica allí donde la inflación se dispara y supera los niveles aceptados. Hay un aumento del riesgo cíclico y la economía se sobrecalienta. Suben los rendimientos de los bonos y de las primas de riesgo y el valor de las acciones cae.

Con estos ejemplos que ubican en los extremos, podemos ver que no siempre existe una correlación positiva entre los precios de la renta variable y los bonos.

La realidad actual

La pregunta que recorre a los economistas es cómo puede estar produciéndose una relación como la actual entre un mundo de pleno empleo y una inflación constante y hasta en baja. Acá puede verse que existe una cierta relación indeterminada entre acciones y bonos. Pero, hay una explicación, el valor de las acciones crece a par de los rendimientos de los bonos, porque estos expresan expectativas en el crecimiento del PIB real, un crecimiento fuerte y no inflacionario. Algo de esto es lo que ocurrió en Estados Unidos entre mediados de 2016 y la finalización del primer trimestre de 2017. Con el valor de las acciones creciendo más allá de las previsiones y las esperanzas de políticas de crecimiento a cargo de los republicanos.

A partir del comienzo del segundo trimestre, las expectativas variaron. La confianza en el gobierno fue en caída, las acciones perdieron impulso y lo mismo ocurrió con el rendimiento de los bonos. Este escenario tuvo la ayuda necesaria de una inflación en baja.

El último mes marcó un nuevo crecimiento de las expectativas de crecimiento que volvió a empujar el valor de las acciones y el rendimiento de los bonos hacia arriba.

Mientras la inflación se mueva dentro de los parámetros normales, podremos ver reiteradamente estos movimientos. Pero, los parámetros normales no pueden durar indefinidamente y si la inflación decide abandonar los rangos en los que se viene moviendo y supera la consideración de la estabilidad de precios, asistiremos a un escenario donde los bonos y los valores de las acciones se derrumben.

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