El secretario del Tesoro norteamericano, Steven Mnuchin, se ha dado la enorme tarea de intentar bajar los temores que han aparecido en el comercio internacional, luego que la administración del presidente Donald Trump decidiera aplicar aranceles a las importaciones de acero y de aluminio. Mnuchin sostiene que no debe hablarse de “guerra comercial”, pero ha sido el propio Trump quien señaló en su cuenta de Twitter que las “guerras comerciales son buenas y fáciles de ganar”. La decisión sobre aranceles ha puesto en guardia a la Unión Europea y los socios del Nafta.

Steven Mnuchin pone paños fríos

No es nada fácil la tarea que le ha tocado emprender al secretario del Tesoro de Estados Unidos. Steven Mnuchin está tratando de bajarle el tenor a los debates sobre los aranceles al acero y al aluminio de importación, resueltos por el gobierno de Donald Trump.

Este martes, en el transcurso de una audiencia en el Congreso, Mnuchin sostuvo que “no estamos buscando guerras comerciales”. Sus palabras llegan un poco tarde si se tiene en cuenta que el primero en hablar de guerra comercial fue el propio Trump y que, además sostuvo, que son fáciles de ganar, todo a través de Twitter, su medio de comunicación por excelencia.

Durante su presencia en la Cámara, sostuvo que las nuevas tarifas para la importación de metales no se aplicarán a los socios del Nafta – Canadá y México – si se alcanza con ellos una renegociación de cláusulas. Esto puede tener dos lecturas, la primera de ellas que Estados Unidos no tiene interés en una disputa de aranceles con Canadá y con México, o que la posición actúe como una suerte de presión para la renegociación integral de los acuerdos. Recordemos que Canadá es uno de los principales proveedores de acero para Estados Unidos y uno de los afectados por la medida arancelaria.

El contraataque de la Unión Europea

La UE había anunciado que no se quedaría de brazos cruzados ante los nuevos aranceles a las importaciones de acero y aluminio dispuestos por Donald Trump. Y, aunque Steven Mnuchin no quiera hablar de guerra comercial, los tambores de batalla resuenan a ambos lados del Atlántico. La UE está elevando los aranceles a productos norteamericanos hasta un 25%, tratando de alcanzar los 3,5 mil millones de dólares de productos de Estados Unidos que llegan al viejo continente.

Jeans, whisky y motocicletas, son algunos de los productos que sufrirán fuertes gravámenes por parte de la Unión Europea. El objetivo es alcanzar productos que son íconos industriales dentro de los distritos gobernados por republicanos.

El presidente de la Cámara de Representantes, el republicano Paul Ryan, ha sostenido que se encuentra muy preocupado por los efectos que pueda tener esta guerra comercial e insta a Donald Trump a retirar el nuevo cuadro tarifario. Ryan proviene del estado de Wisconsin donde se fabrican las conocida motocicletas Harley-Davison, las que podrían ser víctimas de las tarifas que pueda imponer la Unión Europea.

La medida adoptada por la administración Trump ha provocado distintos alineamientos entre los propios hombres del Partido Republicano. Gary Cohn, consejero económico de la Casa Blanca, ha convocado a una reunión a industriales dependientes de estos metales para que intenten persuadir a Donald Trump de dejar sin efecto la medida. Mientras tanto, los nuevos aranceles podrían poner un freno al crecimiento – los especialistas especulan un 0,2% menos al año – y, además, empujar la inflación más allá de los deseos de la Reserva Federal.

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