En un mercado signado por la baja constante de los precios del petróleo, a pesar de las restricciones autoimpuestas por los países miembros de la OPEP y otros grandes productores, tres de las grandes compañías petroleras del mundo: Exxon Mobil Corp., Chevrón Corp. y Royal Dutch Shell Plc. planean invertir fuerte en la explotación de petróleo de esquisto, en suelo norteamericano. Durante años estas empresas se mostraron esquivas a invertir en Shale Oil, pero las circunstancias empujan a mirar con muy buenos ojos este mercado.

10.000 millones para el Shale Oil

Estas grandes compañías se han volcado de lleno al negocio del petróleo no convencional. Extraído a partir de rocas de esquisto. Como en la conquista del viejo oeste, las 3 grandes de petróleo han comenzado fuertes inversiones en Texas, como el área conocida como Bongo 76-43 y que es financiada por Shell.

La explotación de Shale Oil, es una importante oportunidad para, en medio de los bajos precios del crudo, salir de la dependencia de países como Arabia Saudita. Los nuevos jugadores en la explotación de petróleo no convencional han permitido que los costos de producción por barril sean mucho más bajos que los que podían exhibir los viejos pioneros de este negocio.

El Shale Oil se extrae mediante la técnica del fracking y las buenas inversiones permiten la existencia de pozos a corta distancia unos de otros, evitando, de esta manera, el traslado de los costosos equipos de perforación de un lugar a otro.

¿Qué dicen los pioneros del Shale Oil?

Durante años, el petróleo extraído de rocas de esquisto estuvo en manos de pequeñas compañías independientes, que ahora ven la llegada de estos monstruos con miradas disímiles. Por un lado, la capacidad productiva de empresas como Shell, Exxon y Chevrón podrían sacar del negocio de un pestañeo a estos viejos precursores de la explotación del Shale Oil. Por otro lado, las grandes compañías han demostrado una vocación por la política de las adquisiciones, que beneficiaría fuertemente a los titulares de estas compañías más pequeñas.

Ya en 2010, Exxon había adquirido en 41 mil millones de dólares a XTO Energy Inc. pero su incursión en la explotación del Shale Oil se demoró por años. Más inclinadas a la perforación en aguas profundas, los grandes del petróleo preferían gastar 100 millones de dólares por pozo en ultramar, que los 5 millones que cuesta abrir un pozo de Shale Oil en Texas. Claro que, a partir de 2014, con el derrumbe de los precios internacionales del crudo, el fiel de la balanza se inclinó hacia este nuevo negocio.

Perspectivas

Las expectativas para Chevrón, que en la actualidad produce 100.000 barriles diarios, es llegar al año 2020 con una producción diaria de 500.000 barriles y 700.000 para dentro de diez años.

Los grandes del petróleo son conscientes que han llegado un poco tarde al negocio. Pero a su gran capacidad productiva, sólo deben sumarle la ductilidad que en la actualidad poseen los productores independientes.

El aumento de la producción de Shale Oil ha comenzado a impactar en la cotización del West Texas Intermediate, que ya cayó por debajo de los 50 dólares el barril, su valor más bajo en lo que va de 2017. Pero el petróleo de esquisto sigue siendo un negocio altamente rentable y el crecimiento de su producción trasladará todo el peso del problema a los países productores de petróleo. El Shale Oil ya no requiere exploración, sólo hay que ir a extraerlo.