En la madrugada del sábado, el Senado de los Estados Unidos aprobó el proyecto de reforma impositiva impulsado por el GOP. Por un estrecho margen, la normativa se hizo realidad luego de intensos debates y que el Partido Republicano tuviera que vencer la resistencia de algunos de sus senadores a la hora de votar. A la reforma impositiva aún le queda un ríspido camino por recorrer. Deberá ser compatibilizada con el proyecto aprobado por la Cámara el 16 de noviembre y reescrito. Los republicanos esperan poder enviar la reforma tributaria a Donald Trump antes de Navidad ¿Habrá regalo?

Una reforma impositiva con adhesiones y críticas

El reloj marcaba exactamente las 2 a.m. de la madrugada del sábado cuando la votación indicó que el proyecto de reforma impositiva había sido aprobado por el Senado de los Estados Unidos. La votación arrojó un estrecho margen. 51 votos a favor y 49 en contra. Luego de largas negociaciones con los senadores del GOP disidentes, se logró la votación, aunque, Bob Corker de Tennessee se mantuvo opositor al proyecto.

Como era de esperarse, el Twitter de Donald Trump no se hizo esperar y en su cuenta de la red social del pajarito señaló que espera firmar el proyecto antes de Navidad.

Ahora el proyecto de reforma impositiva aprobado por el Senado deberá ser compatibilizado por el que aprobó la Cámara hace dos semanas. Ambos proyectos coinciden, casi con exclusividad, en la reducción de la tasa corporativa del 35% al 20%. Pero, en el resto de los postulados existen profundas diferencias.

Algunos analistas consideran que las concesiones que debió hacer el GOP a sus propios senadores para poder aprobar el proyecto lo han convertido en una serie de incordios y el resultado de la amalgama con el proyecto de la Cámara podría ser peor aún.

El desafío de la Cámara y el Senado

A pesar de la algarabía de Donald Trump, la compatibilización de ambos proyectos deberá recorrer un difícil camino. Lo que sí esta claro, y causa preocupación en muchos sectores, es que, en ambos proyectos, el déficit federal se dispara en 1,4 billones de dólares en 10 años. Todos se preguntan cómo funcionará el lápiz rojo.

Una de las diferencias entre los proyectos estriba en los intereses hipotecarios. El de la Cámara establece un tope de deducción en los préstamos de 500.000 dólares o menos, mientras que el aprobado por el Senado mantiene el límite actual de 1.000.000 de dólares.

Otro punto controversial entre ambos proyectos es el de las ganancias extraterritoriales que poseen las empresas multinacionales. La Cámara establece un impuesto del 14% para las ganancias en efectivo y un 7% para las ganancias en activos menos líquidos. Por el contrario, el proyecto de reforma impositiva del Senado posee una larga sección que termina sin mencionar el número de la tarifa.

Ambos proyectos crean una deducción fiscal para los ingresos obtenidos por los negocios de transferencias. Pero, en el caso del proyecto de reforma impositiva del Senado esa tasa es del 23%, mientras que en el que aprobó la Cámara, esa deducción se establece en el 25%.

Por lo pronto, los mercados se preparan para un inicio de semana con buenas nuevas. Se espera un alza en los indicadores bursátiles, la suba del dólar y una recuperación de los rendimientos de bonos del Tesoro. Mientras tanto, la reforma impositiva de Donald Trump deberá esperar largas negociaciones para poder quedar al pie del árbol de navidad.

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