Dicen que la alegría no puede durar para siempre. Los inversores parecen haberlo entendido muy bien. Luego de la euforia por la reunión entre Donald Trump y Xi Jinping, la realidad volvió a golpear a los mercados bursátiles en Wall Street. Las acciones se desplomaron ante los temores por un reavivamiento de la guerra comercial. En Gran Bretaña, el futuro del Brexit golpeó a la libra. Las preocupaciones se sitúan ahora en el avance de la curva de rendimiento de los bonos del Tesoro.

La guerra comercial devolvió a la realidad a los inversores

Luego de la cena entre Donald Trumo y Xi Jinping, en la cumbre del G-20, una luz de esperanza alumbró a los inversores. Ambos países anunciaron en Buenos Aires un alivio en las tensiones comerciales entre las dos economías más fuertes del planeta.

Pero, la alegría duró poco. Las dudas sobre los verdaderos alcances de los acuerdos colocaron a los inversores a la defensiva. Luego de las alzas del lunes, este martes las acciones norteamericanas cayeron con fuerza. Los temores por un recrudecimiento de la guerra comercial empujaron a las ventas de las acciones vinculadas al comercio.

Junto a la derrota de las acciones norteamericanas, el rendimiento de los bonos del Tesoro a 10 años continuó en retroceso. Cerró la jornada en uno de los niveles más bajos de los últimos tiempos: 2,91%.

Los paneles en Wall Street exhibían el desánimo de los inversores. Finalmente, comprobaron que los comentarios del domingo y las subas del lunes fueron sólo un espejismo. La guerra comercial continúa su marcha implacable. El índice Dow Jones retrocedió cerca de 800 puntos, un 3,10%. El S&P 500 fue golpeado hasta caer un 3,24%. Por último, el Nasdaq sufrió una baja del 3,80%.

Lo que fue y lo que no pudo ser en Wall Street

Cuando Donald Trump y Xi Jinping habían terminado de disfrutar del postre en la cumbre del G-20, los anuncios no se hicieron esperar. La suba de aranceles que debe regir a partir del 1 de enero para productos chinos entraba en un impasse. Un tweet del presidente Trump aseguraba que China se comprometía a una reducción de sus aranceles a la importación de automóviles norteamericanos.

La “noticia” no fue objeto de ningún comentario por parte de los funcionarios chinos. Sí fue más directo el asesor económico de la Casa Blanca, Larry Kudlow. El funcionario aseguró que hasta el momento no hay ningún acuerdo sobre el tema de tarifas a los vehículos norteamericanos.

Wall Street festejó el lunes algo que probablemente fue demasiado apresurado. Tampoco ayudaron a los mercados bursátiles las noticias provenientes de Europa. En el Reino Unido, la figura de Theresa May se va debilitando. La posibilidad de un Brexit duro asoma nuevamente. La libra sintió el impacto y retrocedió con fuerza.

Ahora, los analistas se pasean por Wall Street y todos se hacen la misma pregunta ¿Qué hará la Reserva Federal en medio de tanta confusión? Los días 13 y 14 de diciembre se llevará a cabo la última reunión del año del FOMC. En el calendario de la FED esa reunión está “marcada con rojo”. Las perspectivas de un cuarto aumento de la tasa de referencia han ido decayendo. El propio Jerome Powell dio señales de una posible suavización de la política monetaria. El banco central es consciente que necesita enviar una señal clara a la economía y a los inversores. Si el cuarto aumento anual no se produce, los operadores de Wall Street tendrán sus fiestas de fin de año con cierta paz.

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