Otra vez, la criptomoneda más famosa está en el centro del debate. No es para menos, en un año, el bitcoin ha crecido más del 160% y atrae la atención de los poderosos hombres de Wall Street y de las amas de casa de Beijing. Pero, ahora estamos ante lo que podría ser una guerra interna entre los encargados de cuidar los “depósitos” en moneda virtual. Que podría conducir a una división del bitcoin. Una perspectiva que podría sacudir con violencia a un mercado que mueve 41 mil millones de dólares, y claramente sus consecuencias impactarían con fuerza en el conjunto de sistema financiero.

La sorda guerra por el Bitcoin

Desde hace años, el mercado del bitcoin viene siendo el escenario de una guerra sórdida, silenciosa y cuyos efectos podrían ser devastadores. Los responsables de custodiar en forma virtual las inversiones en la criptomoneda, se aprestan a poner en funcionamiento un nuevo software, cuya utilización, divide aguas y podría legar al extremo de una división en el bitcoin.

Esta situación se va favorecida ante la falta de un organismo central y de regulación para las criptomonedas. También consideremos que esto mismo constituye una fortalece para aquellos que realizan inversiones y que desean que queden fuera de cualquier control o regulación.

Claro que esta guerra, nada tiene que ver un aspecto tecnológico. Por el contrario, todo se trata de un profundo debate ideológico respecto al rol que debe cumplir el bitcoin. De un lado se agrupan aquellos que desean que el bitcoin y el resto de las criptomonedas se adapten a los mercados financieros y atraigan al capital tradicional. Los más ortodoxos, consideran que la moneda virtual debe continuar como una alternativa a los grandes grupos de poder y a las corporaciones.

La batalla por el software

De las disputas ideológicas se ha pasado a una dura batalla por facilitar las operaciones en bitcoins. Así han surgido dos sectores de desarrolladores. De un lado se encuentran los llamados “miners” que controlan enormes servidores para alojar las operaciones de la cadena de bloques o block chain. La mayoría de los miners se encuentran alojadas en China. Frente a ellos, otro grupo de desarrolladores, llamado “core”, son partidarios de colocar una parte de los datos de las operaciones fuera de la cadena para agilizar las transacciones, reducir la congestión y facilitar el acceso a contratos inteligentes.

Con este espíritu, los “core” han lanzado un nuevo software llamado SegWit, que es rechazado por los “miners”. Esto colocó a las operaciones en bitcoins al borde de la ruptura ya que el software disminuye la influencia de los miners.

Para destrabar el problema, los core han desarrollado una segunda versión, llamada SegWit2x, que aumenta el tamaño del bloque, aliviando la congestión y que podría ser asumida por los miners.

Algunos observadores señalan que los miners estarían dispuestos a adoptar el nuevo software, pero existe una línea dura que se muestra inflexible para cuando llegue el 21 de julio, fecha en que se pondría en marcha. Esto podría llevar a una división en la criptomoneda más importante.

Consecuencias impredecibles

La necesidad de contar con un nuevo software está relacionada con el crecimiento de Ethereum, una nueva criptomoneda que ha cobrado influencia en el mercado por su capacidad de operar con contratos inteligentes.

En medio de esta guerra, la volatilidad del bitcoin ha crecido. Luego de superar los 2.600 dólares por unidad, la moneda acumula cinco jornadas de caídas. Dentro de los dos bandos en pugna, hay quienes ya piensan que una división, aún a costa de la caída brusca del precio del bitcoin, puede ser necesaria.

Habrá que esperar los próximos acontecimientos. Lo cierto es que los traders ya preparan una salida ante posibles tormentas en la cotización de la criptomoneda.