Por lo general, hemos estado acostumbrados a ver como los rendimientos de bonos del Tesoro y el dólar se han movido juntos en los mercados financieros. Esto ha sido el producto de que los mayores rendimientos de bonos estadounidenses han impulsado una mayor demanda de la moneda por parte de los inversores que buscan aumentar sus ganancias. Pero, desde fines de octubre, estos dos activos parecen haber tomado caminos divergentes ¿Cuál es la razón?

El dólar y los rendimientos de bonos del Tesoro, un divorcio transitorio

De acuerdo con un informe suministrado por el Journal’s Market Data Group, la relación existente entre el WSJ Dóllar Index, que mide la cotización del dólar con respecto a 16 moneda y los rendimientos de bonos del Tesoro a caído a un 47%, luego de haber estado en una relación del 88% hace dos semanas atrás.

En 2016, esta relación, medida en períodos variables de 20 días, registró un 53%. Por estos días, la relación entre los rendimientos de bonos y el dólar estuvo marcada por una suba del dólar del 0,7%, en tanto el rendimiento de bonos a 10 años se contrajo desde un 2,41% a un 2,31% en el mismo período.

Las razones de este proceso divergente que viene produciéndose desde hace un par de semanas hay que buscarlas en el mercado de divisas, donde el dólar ha recibido un respaldo importante debido a una serie de factores, económicos y políticos.

Las acciones moderadas por parte del Banco Central Europeo, las perspectivas de una reforma tributaria en Estados Unidos y las diversas tensiones políticas de algunos mercados emergentes han repuntado al dólar frente al euro y esto ha establecido el camino de separación de la moneda norteamericana respecto a los rendimientos de bonos.

Los rendimientos de bonos con comportamiento dispar

Mientras la cotización del dólar está siendo empujada por los factores nacionales e internacionales descriptos, los rendimientos de los bonos del Tesoro se han mostrado más sensibles a los datos variables sobre la marcha de la economía de Estados Unidos.

La Reserva Federal refuerza su idea de una nueva suba de la tasa de referencia en diciembre. Esto ha servido para impulsar los rendimientos de bonos del Tesoro a 2 años. Sin embargo, en el largo plazo los inversores aún mantienen sus dudas respecto a la debilidad de la tasa de inflación, lo que lleva a pensar que la FED mantendrá suave su política de tasas en los próximos años.

De todos modos, para Alvise Marino, estratega de divisas del Credit Suisse, estas divergencias entre el dólar y los rendimientos de bonos del tesoro no deben tomarse como un compartimiento estanco. “La correlación oscila a menudo y recientemente, en julio, fue negativa”. Dando una señal que el divorcio podría revertirse.

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