Un informe de las autoridades del Banco Central de New York da cuenta sobre el verdadero impacto que tuvo una resolución del año 2013, por medio de la cual se establecían un conjunto de regulaciones a los préstamos apalancados por parte de los bancos. El marco regulatorio en cuestión tenía por objeto reducir los riesgos, sin embargo, del informe de la entidad monetaria de New York queda claro que nada de esto ocurrió.

Así nació la regulación a los préstamos apalancados

En 2013 existía el convencimiento que el mercado de los préstamos apalancados estaba recalentándose. Fue en aquel momento que se decidió establecer, por medio de regulaciones, limitaciones a este tipo de préstamos por parte de las entidades bancarias. En su momento esta regulación no fue bien recibida por Wall Street.

Los préstamos apalancados son aquellos que se efectúan a empresas con una calificación inferior al grado de inversión que desean realizar. En general, son utilizados para adquisiciones.

Las directivas que se establecieron en las normas regulatorias para este tipo de préstamos colocaban condiciones más estrictas a la hora de las calificaciones. Estas normas estaban dirigidas sobre todo a los bancos más importantes, ya que el fracaso en el recupero de esos créditos podría suponer un alto grado de riesgo para la estabilidad financiera de los Estados Unidos.

¿Cuál fue el resultado de las regulaciones?

De acuerdo con el informe del Banco Central de New York y coincidiendo con las advertencias que se hicieron en su momento, el riesgo no desapareció, sino que se cambió de lugar. Algo que nos enseñan las finanzas desde el principio.

¿Qué fue lo que ocurrió? Es sencillo, el lugar que no pudieron ocupar las entidades bancarias debido a las regulaciones en el otorgamiento de los préstamos apalancados, fue ocupado por entidades financieras no bancarias, que no estaban alcanzadas por el marco regulatorio establecido.

Pero el problema no termina allí, sino que va más lejos. La mayoría de estas entidades financieras no bancarias obtenían fondos de los bancos para poder continuar con su política de préstamos apalancados. Nada mal, en algunos países, se diría que se creó una “bicicleta financiera”.

Según el informe del Banco Central de New York, la porción de mercado que los bancos ocupaban con los préstamos apalancados cayó entre un 11% y un 5,4% tomando el número y el volumen de préstamos respectivamente, con relación al período previo al marco regulatorio.

Con respecto a la forma en que se beneficiaron las entidades financieras no bancarias, luego de la norma la participación en el mercado de los préstamos apalancados creció un 50% en cantidad de préstamos y tomando su volumen, éste se duplicó.

La conclusión es clara. El objetivo de la norma regulatorio no alejó el riesgo sino que lo cambió de lugar y si hurgamos un poco más profundamente, tal vez, concluyamos que el riesgo es mayor si consideramos que la capacidad de respuesta de las entidades financieras no bancarias nunca será igual a la de un banco de envergadura.