La moneda de Argentina sufría este jueves la mayor caída intradía, en medio de fuertes rumores de relevo de funcionarios en la dirección del Banco Central de la República Argentina (BCRA). El peso argentino acumula una caída superior al 30% en lo que va del año y es la moneda de peor comportamiento dentro de los emergentes. Analistas locales atribuyen la baja en la falta de dólares en la plaza. Argentina acaba de obtener un crédito stand-by por parte del Fondo Monetario Internacional.

Un jueves negro para el peso argentino

Cuando el gobierno argentino, encabezado por el presidente Mauricio Macri, creyó haber controlado la fuerte devaluación del mes de mayo en peso argentino, una nueva caída sacude a su moneda.

El peso argentino cayó, este jueves, más del 5% con respecto al dólar. Ya lleva acumulada una devaluación del 30% en todo lo que va de 2018. De esta manera, el peso argentino se ha convertido en la moneda de peor comportamiento dentro del grupo de países emergentes. La devaluación ha empujado a los precios y ya se registra una fuerte caída de los niveles de consumo.

El jueves, en los bancos, el dólar se comercializaba a 28,20 pesos argentinos y los contratos a futuro lo colocaban en $AR 28,43 en junio y $AR 33,00 para diciembre. La moneda norteamericana comenzó a subir en Argentina a medida que aumentaban los rumores de fuertes cambios en la conducción del Banco Central de la República Argentina. La noticia es una evidencia de la profundidad de la crisis económica y política que atraviesa a ese país.

Por ahora, la entidad monetaria ha mantenido la tasa de referencia en el 40% anual. Esto ha elevado considerablemente los costos del endeudamiento y se espera un fuerte freno a los niveles de inversión. Otro sector que se ha vuelto vulnerable a las elevadas tasas de interés es el de los beneficiados con créditos hipotecarios.

A la espera de los fondos del FMI

El gobierno de Mauricio Macri acaba de obtener un auxilio financiero a través de un crédito stand-by de 50 mil millones de dólares, por parte del FMI. Para ello ha debido comprometerse a un fuerte ajuste de las cuentas fiscales que incluye congelamiento de salarios públicos – en medio de una fuerte inflación -, disminución de la obra pública y los programas de infraestructura, achicamiento de la nómina en sector público y fuertes aumentos de impuestos y tarifas.

Para algunos analistas el gobierno ya “no puede defender la salud del peso argentino…ni debería hacerlo”. Pero, a medida que crecen las tasas internacionales, la deuda pública contraída mayormente en dólares se vuelve una pesada carga para el gobierno.

Desde los sectores vinculados con los mercados financieros consideran que Macri, a sólo un año de la próxima elección presidencial, no está profundizando lo necesario el plan de ajuste.

El derrumbe del peso argentino es la representación de un problema más profundo: el de los países emergentes y esto puede verificarse con lo que ocurren en Turquía y en Brasil, donde los capitales internacionales han comenzado su retirada.