El jueves 8 de junio, la Cámara de Representantes aprobó por mayoría un proyecto de ley que borra casi todas las regulaciones que estaban fijadas en la ley Dodd-Frank. La administración Trump pretende de esta manera, aliviar las regulaciones que pesan sobre el sector financiero y que fueran establecidas luego de la crisis de 2008. La ley aún deberá sortear el Senado, donde los republicanos no cuentan con los votos necesarios para imponerla y deberán ir a una negociación con los demócratas.

Sin ley Dodd-Frank, más préstamos y más crecimiento

Así parece rezar la directriz que se ha trazado el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos que ha publicado un extenso informe de 150 páginas donde deja en claro sus objetivos con el nuevo paquete de reformas a los sistemas de regulaciones financieras.

El Tesoro ha afirmado que el objetivo de revertir los efectos de la ley Dodd-Frank es impulsar un mayor crecimiento de los préstamos y la generación de empleo. Para los republicanos, las normas regulatorias establecidas en 2008 son onerosas y poco eficientes.

La ley Dodd-Frank fue aprobada en 2010 durante el gobierno de Barack Obama y ahora, con el plan impulsado por el Departamento del Tesoro se pretende avanzar en suavizar las regulaciones que existen en los organismos encargados de esa tarea.

Negociaciones apretadas

El proyecto de ley impulsado por los republicanos pasó sin mayores contratiempos por la Cámara de Representantes el 8 de junio pasado. Sin embargo, el Tesoro apunta a modificaciones que no requieran de una ley. Por ello, se insta a las agencias de regulación que actúen con celeridad apuntando a cambios adicionales.

Ahora, el proyecto deberá sortear al Senado donde los republicanos cuentan con 52 votos y necesitan 60 para su aprobación. Los demócratas sostienen que no están dadas las condiciones para dar marcha atrás con la ley Dodd-Frank.

Sherrod Brown, senador demócrata del Comité Bancario ha señalado que “Demasiados estadounidenses trabajadores aún no se han recuperado de la crisis financiera y Washington debe centrarse en protegerlos, manteniendo a Wall Street responsable”.

Apoyo de los bancos

A través de un comunicado, la American Bankers Association ha saludado el plan del Departamento del Tesoro a la vez que insta a las agencias de regulación a que adopten las medidas propuestas con prontitud para que los bancos puedan jugar un papel en el crecimiento económico del país.

El apoyo de los bancos a la pretensión de suavizar los efectos de la ley Dodd-Frank tiene bases importantes. Uno de los puntos destacados es la necesidad de suavizar las pruebas de estrés a las que son sometidas las entidades anualmente. El informe del Tesoro pide realizarlas cada dos años. En estas pruebas se mide la capacidad de las entidades financieras de hacer frente a una recesión económica.

Los bancos también apoyan la eliminación de la Regla Volcker, ya que consideran demasiado impopulares sus acciones. Otro de los puntos que motivan el interés de las entidades financieras es limitar el funcionamiento del Consumer Financial Protection Bureau al que consideran como una agencia “inexplicable” y con poderes de regulación demasiado amplios. El CFPB es un engranaje central de la ley Dodd-Frank.

El informe y las propuestas elaboradas por el Departamento del Tesoro estuvieron a cargo de un equipo encabezado por Craig Phillips, un ex ejecutivo de BlackRock Inc. Phillips también fue encargado de recaudar fondos durante la campaña de Hillary Clinton y hoy se desempeña como asesor de Steven Mnuchin.

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