El comportamiento dispar que están presentando los bonos y acciones, ya es materia no sólo de análisis, sino de preocupación por parte de los observadores. Para alguien que lograra colocarse por fuera de los acontecimientos que impactan en los mercados financieros y en los diferentes tipos de activos, pareciera que las acciones y los bonos protagonizaran dos películas con escenarios totalmente divergentes. Mientras el índice S&P 500 está a sólo un pequeño paso de alcanzar un nuevo récord, los bonos del Tesoro a 10 años han incrementado su la mitad de su rentabilidad en los últimos meses ¿Esta “anormalidad” es sostenible en el tiempo?

Bonos y acciones divergentes

Evidentemente, son muchas las explicaciones que podrían encontrarse para esta profunda divergencia, sino nuestra primera conclusión debería ser que los mercados de renta variable están “poseídos” por espíritus diferentes a los que anidan en los mercados de renta fija. Pero esto es economía y lo sobrenatural no ayudará a explicar nada de lo que ocurre.

Una mirada rápida dice que los inversionistas del mercado de acciones están poniendo todas sus fichas en el futuro plan de desarrollo y de inversiones de Donald Trump. También es bueno considerar que el lento pero auspicioso proceso de recuperación a nivel global es un factor a considerar. Los recientes números exhibidos por la economía china, y los resultados del primer turno de las elecciones francesas han aliviado los ánimos, los refugios fueron abandonados y los inversores volvieron al mercado de acciones.

Por el contrario, si miramos el comportamiento de los bonos del Tesoro a 10 años, su comportamiento está expresando las dudas del mercado acerca de las posibilidades de éxito que pueda tener la administración Trump en llevar adelante sus planes, cuando ya se cumplen casi 100 días de su gobierno. Las dudas sobre el mercado de bonos adquieren un carácter más global y expresa que aún hay desconfianza sobre los niveles de fortaleza económica de los gobiernos.

¿Hasta cuándo la divergencia?

Para la mayoría de los analistas, esta divergencia entre bonos y acciones no puede prolongarse en el tiempo. Para decirlo de manera sencilla, ambos mercados no pueden tener razón.

Aunque parezca increíble, la divergencia entre bonos y acciones encontrará en alguno momento un punto de convergencia. Si los mercados de tasas de interés están en lo cierto con su comportamiento deprimido, terminarán contagiando a los mercados de riesgo y, posiblemente, la euforia accionaria desaparezca. En cambio, si el optimismo del mercado de acciones está en el lado correcto, empujará a los mercados de bonos, sin ninguna duda.

Las empresas han expresado su optimismo para este segundo trimestre del año. Las estimaciones de mayores ganancias empujan al índice S&P 500 y estos datos muestran una expansión mayor que la propia economía norteamericana que estaría frenando el mercado de bonos.

El comportamiento de bonos y acciones necesita ser leído integralmente. En Rabobank consideran que le mercado de bonos está mostrando que el gobierno de Trump tendrá problemas para lograr sus metas. Para el JPMorgan las diferencias entre bonos y acciones se han vuelto extremas y ampliaran los diferenciales corporativos.

En unos días se cumplirán 100 días de gobierno y aún Trump deberá lidiar con la aprobación del presupuesto 2017 para evitar un cierre del gobierno como ocurriera en 2013. Esto, seguramente tendrá consecuencias para el mercado de tasas de interés.