Los operadores e inversores en Wall Street no pueden ocultar su sonrisa optimista. Es que las acciones norteamericanas están recuperando terreno y los precios suben. Existen razones para este optimismo que ha llevado al panel del S&P 500 a batir récords. El acuerdo comercial entre Estados Unidos y China parece cada vez más cerca, y las tasas de interés bajas justifican la alegría. Ahora bien, la pregunta que todos se hacen en voz muy baja es ¿hasta cuándo durará este viento de cola? Algunos números podrían presagiar un final abrupto, pero por ahora, los inversores disfrutan el momento.

El acelerado rally de las acciones norteamericanas

Las acciones norteamericanas sintieron el impacto con el inicio de la guerra de aranceles entre EE. UU. y China. El conflicto escalaba sin parar y, de un extremo al otro del planeta, la incertidumbre se apoderaba de los inversores. Es que, durante años, ambos países fueron el motor del comercio mundial.

En otro contexto, a pesar de los esfuerzos, la zona del euro no lograba sanar las heridas provocadas por la crisis de 2008. A finales de 2018, el BCE abandonaba la flexibilización cuantitativa y consideraba la etapa superada. Pero, unos meses después, las amenazas de recesión golpeaban a la principal economía europea: Alemania.

Las disputas comerciales entre las dos principales economías castigaban al comercio mundial y la desaceleración económica parecía ser el pronóstico más acertado.

Nadie podía imaginarse que los últimos dos meses serían de puro optimismo para las acciones norteamericanas.

Las razones del optimismo bursátil

La recuperación de las acciones norteamericanas, sobre todo en el último mes, pareció milagrosa. Sin embargo, existe razones muy claras para este ascenso que hoy celebran los inversores.

Volvió, y con fuerza el dinero barato. En los últimos meses, la Reserva Federal cedió al pragmatismo y a los reclamos. Tres recortes consecutivos en la tasa de referencia están comenzado a dar resultado, al menos en las acciones norteamericanas.

Jerome Powell logró desmentir a los que descreían de su política. El recorte de las tasas sirvió para alejar el fantasma recesivo. Pero, al parecer, sin alimentar ninguna burbuja.

Con los bancos centrales de Japón, de Europa y la Reserva Federal, las acciones norteamericanas se vieron favorecidas. A esto, debemos sumarle que los bajos rendimientos de los bonos gubernamentales, los han convertido en poco atractivos.

El otro factor que alimenta el optimismo de los trajes de Wall Street es que un acuerdo comercial entre EE. UU. y China está más cerca. Luego de la reunión del G-20 en Buenos Aires, donde Xi Jinping y Donald Trump se comprometieron a trabajar en un acuerdo, ha corrido mucha agua bajo el puente. Las posiciones de ambos países se acercaron y se alejaron más veces de las que se puedan contar. Las acciones norteamericanas, en ese momento, pagaron el precio de la incertidumbre.

Ahora, todo parece avanzar hacia la firma de la primera fase del acuerdo comercial.

Cuidado con los fundamentos débiles

Ambos factores, que están contribuyendo a la suba de las acciones norteamericanas, ofrecen su costado débil.

Entidades financieras y analistas en general han advertido sobre los problemas que acarrean las tasas de interés en extremo bajas. Estas, no han logrado revertir las debilidades inflacionarias. Las inversiones en bienes de capital se hacen esperar. Los fabricantes mantienen una cautela extrema.

Del otro lado del mundo, China exhibe datos que están lejos de una recuperación de su capacidad de mover el comercio mundial.

En lo que respecta al acuerdo comercial, ninguna de las dos partes se atreve a ponerle una fecha límite a la firma del acuerdo. Cada avance de las negociaciones ha sido acompañado por un golpe a las expectativas y esto agrega una gran dosis de incertidumbre.

Por ahora, los inversores disfrutan de este cálido verano de las acciones norteamericanas. El Dow Jones acumula una suba mensual del 3,96% y un 11,03% en el año. El S&P 500 ha subido un 3,76% en el mes, creciendo un 14,94 en el año. Por último, el Nasdaq trepa en el mensual un 4,55% y un 19,39% anual.

Sin embargo, mientras disfrutan de este romance con las acciones norteamericanas, los inversores saben que esto puede tener una fecha de vencimiento.

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