La Comisión Europea, máximo órgano ejecutivo de la Unión Europea, recortó las proyecciones de crecimiento e inflación para la zona del euro. Las incertidumbres políticas y la guerra de aranceles son presentadas como los principales obstáculos para el crecimiento económico de la región. Con estas previsiones, más las declaraciones de los funcionarios del BCE, puede haber cambios en la política monetaria del banco central. El otro dato que confirma el temor de los inversores por el futuro de la economía es la caída de los rendimientos de los bonos.

Menor crecimiento y menos inflación para la Unión Europea

Hace unos días, los líderes europeos designaban a Christine Lagarde como sucesora del Mario Draghi al frente del BCE. El nombramiento de la ex directora del Fondo Monetario Internacional no es casual. La Unión Europea enfrenta un proceso de desaceleración económica que está impactando en toda la zona del euro. Frente a ello, la opción fue la de una persona – Lagarde – que continúe con las políticas de Mario Draghi, aportándole nuevas ideas.

Este martes, la Comisión Europea redujo las previsiones de crecimiento económico e inflación para 2019 y 2020. De acuerdo con el análisis de Comisión, la zona del euro se enfrenta a un período donde las disputas comerciales harán mella en los fabricantes. Este golpe a la industria también afectará al consumo, reduciendo las expectativas de inflación.

De acuerdo con el organismo, el crecimiento del PIB de la Unión Europea para 2020 será del 1,4% y no ya del 1,5% como se previó el trimestre anterior. Con respecto a la inflación, para 2019 y 2020 se prevé un modesto 1,3% anual.

Los datos sobre inflación y crecimiento en la Unión Europea llegan dos semanas antes de que se reúna el BCE.

¿Habrá llegado la hora de los estímulos?

Mario Draghi, actual presidente del Banco Central Europeo, ya se pronunció en favor de retomar los estímulos. Esto ocurre cuando solo han transcurrido siete meses desde que la Unión Europea dejó de lado la flexibilización cuantitativa.

En dos semanas, el Banco Central Europeo tendrá su reunión de políticas monetarias. Se espera que de esa reunión salga un recorte de tasas o las indicaciones de un nuevo plan de acción.

Es claro que cuando Mario Draghi deje su cargo en octubre, al frente del banco central de la Unión Europea, habrá una continuidad. Christine Lagarde, su sucesora, se ha pronunciado a favor de los estímulos.

Los líderes de la Unión Europea se inclinaron por Lagarde para pilotear esta etapa de contracción de la economía. En su camino a la presidencia del BCE, dejó atrás a Jens Wiedmann, un partidario de la ortodoxia monetaria.

Los analistas cuestionan que la Unión Europea se haya inclinado por alguien de perfil político y no técnico para la etapa. Aunque todos coinciden que Lagarde aportará nuevas ideas, continuando el camino de Draghi.

Dentro de la Unión Europea, la CE proyecta que Alemania e Italia tendrán las tasas de crecimiento más bajas. Para el organismo ejecutivo, Alemania crecerá este año un 0,5%. En tanto Italia exhibirá un estancamiento con el 0,1%.

Más allá de las medidas concretas que pueda adoptar el BCE, el mensaje deberá ser muy claro y contundente para tranquilizar a los mercados y a la economía de la Unión Europea.

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