Los días 13 y 14 de diciembre se realizará el encuentro de la Reserva Federal de los Estados Unidos. Será el escenario propicio para que se haga realidad lo que muchos analistas dan por hecho: el aumento del tipo de interés de referencia. Los argumentos que el organismo presidido por Janet Yellen evalúa para esta decisión, son variados y para todos los gustos. Lo cierto es que el aumento – un cuarto de punto porcentual, de 0,25% a 0,50% según las especulaciones – provocará una serie de movidas y reacomodamientos a nivel mundial. El nuevo tipo de interés de referencia coincide con la entrada en escena de la administración Trump y sus planes económicos.

El fin de una etapa

Los indicadores de crecimientos y la posibilidad que este crecimiento haga repuntar la inflación, son algunos de los indicadores que la Reserva Federal está analizando para comenzar de manera gradual su plan de salir del esquema de dinero barato. Luego del estallido de la crisis de 2008, la Fed consideró necesario colocar el tipo de interés en una cifra cercana a cero.

El crecimiento de la economía en los Estados Unidos, sobre todo el consumo doméstico, plantea la posibilidad de una inflación y la Reserva Federal no quiere quedar rezagada frente a esto. La etapa del dinero barato estaría llegando a su fin. Sin embargo, Janet Yellen se ha encargado de dejar en claro que, si bien hay cierto apresuramiento en tomar esta medida, el proceso de aumento del tipo de interés será gradual.

El plan fiscal de Donald Trump

A medida que se van acumulado las carpetas con los lineamientos de programa económico, desarrollados por el gabinete de Donald Trump, queda cada vez más claro que una elevación del tipo de interés por parte de la Reserva Federal sería un acompañamiento ideal.

Steven Mnuchin, ex hombre fuerte de Goldman Sachs, tendrá a su cargo, como futuro jefe del Tesoro de los Estados Unidos, la tarea de desenvolver un agresivo plan de modificaciones impositivas. Éstas, incluyen el recorte de los impuestos al sector empresarial que pasarían del 35% al 15%. Una medida de estas características está destinada a afectar profundamente las cuentas públicas, por lo que buscar el equilibrio se vuelve una necesidad. Si la Reserva Federal aumenta el tipo de interés de referencia, estará colaborando con esta demanda de equilibrio.

El mundo mira a la Reserva Federal

Una medida como la que se espera que la Fed adopte, es observada de cerca por todas las economías mundiales, por su impacto global. La decisión, seguramente impulsará a los bancos norteamericanos a acompañarla con aumentos similares. De hecho, Wells Fargo, uno de los principales bancos ya anunció un aumento en sus tasas de interés para los créditos comerciales.

Posiblemente, los bancos centrales de distintos países, se vean en la situación de adoptar medidas similares para evitar una salida masiva de capitales en busca de mayores rendimientos en suelo estadounidense.

Habrá que seguir de cerca, no sólo a la Reserva Federal, sino a cómo encajan todas las piezas en este nuevo escenario complejo que se abre a partir de los planes económicos que está proponiendo la nueva presidencia de Donald Trump