Xi Jinping y Donald Trump aprovecharon las bondades de la carne argentina para cenar y anunciar una tregua en la guerra comercial. Inversores, analistas y observadores económicos miraban con atención lo que ocurría en Argentina. La reunión bilateral entre las dos economías más grandes el mundo fue el plato fuerte de la cumbre del G-20. Este lunes, los mercados financieros saludaron los anuncios de una tregua en la batalla de aranceles. Pero, para los analistas, poco va a durar la emoción para luego volver a la realidad. La cumbre celebrada en Buenos Aires dejó poco para analizar. Ahora, Donald Trump y el presidente chino deberán materializar los anuncios.

La guerra comercial necesita más que una tregua

La cumbre del G-20 dejó poco para el análisis. Más allá de los eventos protocolares, las fotos y los discursos de ocasión, la reunión de Buenos Aires no pudo superar las contradicciones de los países participantes.

Por eso, toda la atención estuvo concentrada en la cena que Donald Trump Xi Jinping debían mantener el sábado por la noche. Las expectativas estaban colocadas en qué tipo de avances podrían producirse en la guerra comercial que enfrenta a ambas economías.

Al final de la reunión, Estados Unidos anunció la postergación por 90 días en el aumento de los porcentajes en las tarifas. A partir del 1 de enero de 2019 estos se elevarían del 10% al 25% a 200 mil millones de dólares en productos provenientes de China.

Por su parte, La delegación china se comprometió a elevar las compras de productos agrícolas, energéticos e industriales. Aunque no se detallaron montos.

La postergación en el incremento de los aranceles, acordada por Donald Trump y Xi Jinping, fue saludada por los mercados. Este lunes los futuros de acciones norteamericanas dieron un importante salto. Para los contratos basados en el Dow Jones el salto fue del 1,79%. Mientras que para los del S&P 500 la suba fue del 1,48%.

Donald Trump anunció en su cuenta de Twitter que China se comprometió a reducir los aranceles a las importaciones de vehículos norteamericanos. El país asiático elevó los aranceles al inicio de la guerra comercial del 15% al 40%.

Sin embargo, para los analistas, la declaración de tregua no es más que una confirmación de que la guerra comercial continuará su marcha.

Los temores rondan como fantasmas

Los mercados bursátiles, que este lunes están operando con alguna dosis de optimismo, saben que el acuerdo alcanzado en Buenos Aires es precario.

La guerra comercial aparece como una espada de Damocles sobre las cabezas de los inversores. Ellos presienten que la economía norteamericana ha alcanzado su techo en 2018. Las dudas se presentan en cómo se preparan las empresas norteamericanas para enfrentar un freno en la economía. Una realidad que se potencia con tarifas más elevadas.

Por lo pronto, la Reserva Federal está enviando señalas de que podría suavizar su política de tasas si las condiciones globales desmejoran. El Fondo Monetario Internacional aprovechó la cumbre del G-20 para lanzar una nueva advertencia sobre los daños del proteccionismo.

Donald Trump, más allá de sus declaraciones altisonantes, sabe que no puede tensar la guerra comercial. El año próximo encontrará al gobierno con una Cámara de Representantes dominada por los demócratas. Esto no es una buena señal para el presidente.

Aún resta por saber si entre los anuncios de Donald Trump y los comunicados ambiguos de la delegación china, los países cumplirán los 90 días de tregua.

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