China

La guerra comercial que tiene como principales contrincantes a Estados Unidos y China, ha comenzado a mostrar su peor cara. Las importaciones de productos hacia China disminuyeron un 8,5% en septiembre. Esto, constituye un fuerte golpe para todo el comercio internacional. En el balance comercial, también cayeron, pero en menor medida, las exportaciones. Junto con estos datos que alimentan el pesimismo de los mercados, las negociaciones entre ambos países parecen no avanzar demasiado. El Fondo Monetario Internacional, se prepara para reducir, nuevamente, las perspectivas globales de crecimiento.

Un superávit nada favorable por la guerra comercial

Para la mayoría de los mercados, el domingo debería ser de cierta calma. Sin embargo, por esas cosas de las diferencias horarias, cuando aún descansábamos en occidente, China publicó los datos correspondientes al comercio internacional. En ellos, se puede ver con claridad, los efectos de la guerra comercial.

El dato más preocupante respecto al comercio internacional chino es una fuerte caída de las importaciones. En septiembre, estas se redujeron un 8,5%. Esto supone una merma, por parte de la segunda economía mundial, en la adquisición de productos al resto de los mercados. Este aspecto de la guerra comercial contribuye a la desaceleración global de la economía.

Por otro lado, las exportaciones de productos chinos se contrajeron un 3,2%. El resultado final es un crecimiento de saldo favorable de la balanza comercial, que fue de 39,7 mil millones de dólares.

En el comercio bilateral con Estados Unidos, las exportaciones de China a ese país cayeron un 22% en septiembre y un 16% en términos interanuales. Este un reflejo inequívoco de las consecuencias de la guerra comercial.

De conjunto, los datos de menores importaciones y una caída en las exportaciones a EE. UU. terminarán impactado en los datos de crecimiento económico del tercer trimestre.

Datos con impacto global

La caída en los volúmenes de importaciones por parte de China, ya acumulan 9 meses. En términos globales, China ha sido una enorme plataforma de importaciones y exportaciones. La disminución de las compras, desde el país asiático, impacta sobre el conjunto de la economía global.

La guerra comercial ha elevado considerablemente los costos de la cadena de suministros. Es probable que los fabricantes hayan comenzado a reemplazar componentes importados por nacionales.

Sin embargo, la guerra comercial está lejos de concluir. China ha solicitado más tiempo para analizar lo que se conoce como la “Fase Uno” del acuerdo comercial. El país asiático pide mayores precisiones sobre lo que va a ocurrir con los aranceles ya definidos y que aún no han sido puestos en marcha.

Por su parte, China ofreció incrementar considerablemente – hasta 50 mil millones de dólares – las compras en productos agrícolas norteamericanos.

Algunos economistas sostienen que la caída de las importaciones en China tiene que ver con una desaceleración de la economía nacional y no con la guerra comercial. A pesar de ellos, entre ambos problemas, existe una sinergia donde es difícil establecer cuál es el protagonista principal.

Estados Unidos y China, con su guerra comercial, corren con la responsabilidad de una crisis de alcance global.

La falta de acuerdo comercial y los datos del comercio internacional chino presagian un comienzo complicado para los mercados bursátiles. Este lunes, los futuros de acciones norteamericanas se comercializan en baja.

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