Mario Draghi, el hombre fuerte del Banco Central Europeo tuvo que recurrir a una retórica muy cuidada para evitar dar posibles fechas en las cuales podría comenzar el fin de los programas de estímulos. La salida de la flexibilización cuantitativa – como se conoce a la compra de bonos por parte del BCE – fue retrasada hasta octubre debido a la fortaleza del euro y la preocupación que esto conlleva para los funcionarios de la entidad monetaria europea.

El precio del euro impacta en las decisiones sobre la flexibilización cuantitativa

Desde que el BCE decidió estimular el mercado del dinero con la compra de bonos, uno de los mayores desafíos fue, llegado el momento, establecer una agenda de salida del programa de flexibilización cuantitativa.

La economía europea se muestra sólida y los hombres de Draghi podrían considerarse los responsables principales de esa solidez. Pero el BCE tiene preocupaciones muy fuertes. El euro ha comenzado a fortalecerse, en el año acumula un crecimiento del 14% con respecto al dólar y esto obliga a redefinir las perspectivas inflacionarias de la Eurozona.

El principal temor de Draghi y su equipo es que un anuncio con fechas precisas sobre la salida de la flexibilización cuantitativa pueda elevar aún más el precio del euro y esto complicaría todos los planes a futuro que tiene la entidad monetaria.

Según el presidente del BCE las decisiones sobre el destino de los estímulos serán todas en octubre, pero continuarán las preocupaciones de no especificar la fecha.

Euro, inflación y estímulos

Los temores de los funcionarios del BCE están plenamente justificados. Durante la conferencia de prensa ofrecida en Frankfurt por Mario Draghi, el euro avanzó un 1,2%, quebrando la barrera de 1,20 dólares por euro, para finalmente cerrar la jornada en 1,2024 dólares.

El comportamiento del euro ha obligado a las autoridades monetarias a reconsiderar las expectativas en el índice de inflación. 1,5% en 2017, 1,2% en 2018 y 1,5% en 2019. Todos niveles muy por debajo del ansiado 2%. Con estas consideraciones, el Banco Central Europeo debe establecer un plan de salida de la flexibilización cuantitativa sin que ellos ocasiones un golpe de mercados que golpee aún más la débil inflación europea.

Draghi tampoco dio mayores precisiones sobre la progresión que tomará la reducción de la compra de bonos. Sí se sabe que se continuará, como está previsto, con un ritmo de compras de 60 mil millones de euros mensuales hasta finde año.

El otro tema en el que Mario Draghi fue muy elocuente tiene que ver con las tasas de interés que, según el presidente del BCE, se mantendrán bajas por un prolongado período de tiempo.

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