Los 19 países que integran la Eurozona se encuentran transitando un camino económico que los acerca a un período signado por el crecimiento y una tasa de inflación moderada. La Comisión Europea elevó, nuevamente, sus pronósticos de crecimiento económico para la Eurozona en 2017 y se espera que el próximo año también refleje esta situación. La confianza de los consumidores crece al igual que las ganancias corporativas. El crecimiento económico de la zona del euro, junto a los países asociados de Europa Central y Oriental se han convertido en el motor del crecimiento global, según el Fondo Monetario Internacional.

El mejor momento de la Eurozona

Hace una década, La Unión Europea quedaba atrapada en la crisis financiera global y ésta se transformaba rápidamente en crisis de la deuda de los Estados. Los bonos soberanos se transformaron en papeles sin valor, el desempleo crecía en forma exponencial y una fuerte amenaza de caída de precios ponían a la Eurozona en el ojo de la tormenta, una tormenta que había comenzado del otro lado del océano.

Los analistas coinciden en que se ha recuperado parte del territorio perdido en materia económica, pero aún persisten puntos débiles como la baja productividad y un sistema financiero que no termina de sanearse. Para Nathan Sheets, ex economista de la FED y del Tesoro de los Estados Unidos, el crecimiento económico en la Eurozona transita por su mejor momento.

La semana anterior, la Comisión Europea modificó su pronóstico de crecimiento para la Zona del Euro y del 1,7% lo elevó al 2,2% para 2017. Para el Fondo Monetario Internacional, el crecimiento económico de la Eurozona y de los países con economías en desarrollo de Europa central y oriental, han impulsado la revisión al alza del crecimiento global.

Perspectivas inmediatas

El papel desempeñado por el Banco Central Europeo en el camino hacia la salida de la crisis ha sido clave. La entidad dirigida por Mario Draghi impulsó una política monetaria profundamente flexible, que incluyó la conocida Flexibilización Cuantitativa. El BCE defendió su política aun con las presiones de las naciones más poderosas de la Eurozona, que le exigían una salida del rumbo de dinero barato.

Es cierto que la Eurozona transita caminos sinuosos en su proceso de recuperación económica. La productividad se encuentra lejos de alcanzar los niveles registrados a comienzos del siglo. Casi el 25% de los jóvenes no logra conseguir un empleo y en los países periféricos a la zona del euro, la tasa de desempleo se encuentra cercana al 10%.

Por otro lado, persisten los problemas políticos por el crecimiento de tendencias en algunos países que promueven una salida de la unidad política y monetaria – incluyendo los intentos independentistas de Cataluña -. Sin embargo, el camino del crecimiento, hasta el momento, ha logrado sortear estos obstáculos.

El BCE seguirá con su política monetaria flexible, al menos hasta que desaparezcan los riesgos que más acechan a la región. Recientemente, informó que continuará con la compra de bonos de deuda del sector privado, aunque lo hará en menor proporción, y las tasas continuarán sin moverse hacia arriba.

Eurozona y Brexit

Las buenas noticias provenientes de la zona del euro aparecen en un fuerte escenario de contraste con el Reino Unido. El país que fuera la “cuna de oro” del capitalismo se encuentra sumergido en una profunda incertidumbre luego de la decisión de su desvinculación de la Unión Europea. La separación – que se encuentra en trámite – ha impactado con una fuerte reducción de las inversiones y una marcada debilidad de su moneda.

Un dato revelador es que los bonos soberanos de Gran Bretaña han visto reducir el diferencial entre los bonos a 10 años y a 2 años a 80 puntos básicos mientras que, en el caso de los bonos alemanes, ese diferencial se amplió a 110 puntos, marcando un mayor nivel de confianza en la economía de la Eurozona.

Los nuevos datos sobre el crecimiento económico de la zona del euro, que podrían conocerse este martes, pueden mostrar, a criterio de los analistas, una mayor expansión en un cuadro de situación donde la capacidad instalada se acerca a los máximos históricos, favoreciendo una mayor inversión y al empleo. El crecimiento de la tasa de ocupación redundará en mayor consumo por parte del sector privado.

La Eurozona en el mejor momento económico dónde sus responsables han decidido no distraerse.

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