Integrar a Canadá al acuerdo bilateral firmado por Estados Unidos y México no será fácil. Excluirlo, a través de un acuerdo de dos, tampoco. Esa es la realidad en la que se encuentra empantanado el acuerdo comercial que Donald Trump pretende que reemplace al Nafta. El martes, la canciller canadiense, Chrystia Freeland, llegó a Washington e inmediatamente se reunión con el representante comercial de Estados Unidos, Robert Lighthizer. Estados Unidos presiona a Canadá para que se sume al nuevo acuerdo comercial el viernes como último plazo.

El nuevo Nafta espera por Canadá

El acuerdo bilateral de comercio, firmado entre EE. UU. y México, abrió la puerta para una de las mayores aspiraciones de Donald Trump: la muerte del Nafta, tal como lo conocemos. Una vez que las bases de nuevo acuerdo fueron dadas a conocer, ambos países iniciaron acciones para presionar a Canadá a sumarse.

La respuesta canadiense no se hizo esperar y sostuvieron que sólo firmarán un acuerdo que sea bueno para su país y para las clases medias canadienses.

La canciller canadiense arribó a Washington, adelantando un regreso de Europa, y se reunión con Robert Lighthizer. El encuentro se prolongó por una hora. No han trascendido los resultados de la reunión, pero sí que volverán a reunirse este miércoles.

Para los observadores, Canadá terminará por incorporarse al nuevo Nafta, aunque está claro que antes dará batalla por que sus consideraciones sean incorporadas. La propia Freeland ha señalado que es optimista respecto a las posibilidades de sumarse al tratado.

Donald Trump, fiel a su estilo, ha lanzado una fuerte línea de presión sobre Canadá. Ha puesto como plazo para la incorporación a esta nueva versión del Nafta, el viernes. En caso contrario, ha amenazado con imponer aranceles automáticos.

Los obstáculos políticos

Tanto Estados Unidos como México están urgidos por la firma del nuevo tratado comercial. Trump espera que el acuerdo se firme antes de la renovación de las bancas del Congreso. Un posible aumento de los escaños demócratas, en las elecciones de medio término de noviembre, podría ser un obstáculo.

Por el lado de México, quieren que el nuevo Nafta esté suscripto antes del 1 de diciembre. En esa fecha, Andrés López Obrador reemplazará a Enrique Peña Nieto en la presidencia del país azteca.

Pero, existen otros obstáculos. La ley de comercio norteamericana podría impedir un acuerdo basado en una línea de tiempo rápida entre dos países. De allí, la urgencia por sumar a Canadá al acuerdo.

Justin Trudeau podría aprovechar estas urgencias para presionar por una mejor posición en el Nafta, aunque ese país ya ha expresado que ve con buenos ojos las concesiones que México ha hecho en materia laboral.

En el escenario de guerra comercial que Trump ha colocado a EE. UU., una victoria en el Nafta le da oxígeno para continuar presionando a China y a la Unión Europea.