El año 2017 ha sido exultante para los toros de Wall Street, los mercados bursátiles crecieron en forma sostenido, alcanzando el 26 de enero de este año su máximo registro. Este universo de oportunidades que se viene desarrollando en el mercado de acciones, parece comportarse de forma estoica frente a las dos fuertes caídas que se registraron, luego de los anuncios de posibles mayores tasas por parte de la FED y los nuevos aranceles para los metales. Es a partir de este rally alcista de las acciones, que ha surgido casi como un credo religioso una corriente que sostiene que el camino de las alzas en el mercado bursátil es por obra y gracia del presidente Donald Trump. Ninguno de los cultores de esta “trumpmanía” en el mercado de acciones quiere escuchar otros argumentos.

¿Quién es responsable del rally de los mercados bursátiles?

No importa cuántas horas de su vida, analistas y observadores, hayan destinado a tratar de explicar las causas del excelente comportamiento de los mercados bursátiles, ni cuánto escriban para abordar las recientes caídas de las acciones. En ciudades como San Angelo (Texas), Covington (Louisiana) o Sioux Falls (Dakota del Sur), nadie aceptará otra explicación que no diga que el responsable del crecimiento en el precio de las acciones es Donald Trump.

En todo un conjunto de ciudades y estados donde el voto a Donald Trump fue destacado, se está desarrollando toda una corriente de pequeños ahorristas, financista de la campaña electoral del actual presidente y hombres que hasta ahora no tenían ninguna vinculación con los elegantes trajes de Wall Street, que abren cuentas en el mercado bursátil o aprovechan para fortalecer sus posiciones.

Los seguidores y votantes de Trump han establecido con el presidente un vínculo muy fuerte y la creencia de que el “milagro” bursátil es de su autoría es parte de esa relación. No importa si los asesores se esfuerzan en pedirles algo de moderación en esas creencias.

Donald Trump, el señor milagroso

Aún los más conservadores, consideran que Donald Trump no es un hombre de la política, sino de los negocios, por lo tanto, todas sus decisiones estarán destinadas a mejorar los negocios de todos los norteamericanos. Así lo creen y así actúan, tomando el camino de invertir en activos de mayor riesgo.

Elevar al presidente de Estados Unidos a la categoría del ser supremo de las finanzas, se vale de elementos muy concretos de la realidad. Cuando alguien intenta explicar que las bajas de las últimas semanas son el inicio del fin del período de bonanza, ellos responden que los mercados han soportado fuertes caídas sin que nadie “saltara por la ventana” e incluso siguieron comprando, todo gracias a Donald Trump.

Es indudable que con una rentabilidad anual promedio del 18%, los mercados bursátiles se han convertido en una opción demasiado atractiva para ahorristas e inversores. Antes de las dos fuertes caídas de febrero, la confianza de los consumidores en el mercado de acciones había alcanzado niveles históricos.

Los seguidores de Donald Trump han transformado lo complejo en sencillo, para ellos todo se resume a una fórmula: “a la economía le está yendo bien, y todas las compañías están haciendo dinero”.

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