Este lunes, a las 9 p.m., hora de New York, los líderes de Estados Unidos se verán las caras por primera vez en 65 años. El escenario elegido es un lujoso hotel en una isla de Singapur. Con objetivos diferentes, Donald Trump y Kim Jong-un arriban a esta reunión. Para el presidente norteamericano, su objetivo fundamental es lograr la desnuclearización del régimen de Kim. Para el líder coreano sentar a un presidente de los Estados Unidos en una mesa de negociación lo coloca entre los hombres influyentes del mundo. El secretario de estado norteamericano, Mike Pompeo, está preparando cada detalle de la reunión. Ya se habla de que se podría avanzar rápidamente en un acuerdo. Algunos analistas recuerdan que ya ha habido numerosas trampas por parte de Corea del Norte.

La foto que todos esperan

Cuando el reloj marque las 9 a.m. en Singapur – 9 p.m. de lunes en New York -, Donald Trump y Kim Jong-un se estrecharán las manos. Será la primera vez, desde que finalizó la Guerra de Corea, que un presidente norteamericano se encuentra con su par de Corea del Norte.

Luego, la reunión continuará con un breve encuentro a solas entre ambos mandatarios. Inmediatamente después, asesores y funcionarios de ambos países se sumarán a la reunión para tratar de avanzar en acuerdos. Ambos países han transitado los últimos meses entre agresiones de alta intensidad.

Donald Trump y Kim Jong-un llegan a esta instancia con agendas y objetivos diferentes. Será la capacidad de negociación la que determine cuál será el resultado de la cumbre. El tema central será el debate sobre el desarme nuclear de Corea del Norte y el cese de las sanciones impuestas.

Las pretensiones de Donald Trump

La delegación norteamericana llega a esta reunión con un objetivo, casi diríamos a carpeta cerrada, de lograr un compromiso efectivo por parte de Corea del Norte de una desnuclearización completa.

Para ello, el presidente Donald Trump se ha movido como un agente comercial de tiempo compartido. Entre la seducción y la amenaza, ha prometido que el desmantelamiento del arsenal nuclear de Kim Jong-un reportará importantes beneficios para Corea del Norte. También ha dicho que él “sabrá desde el primer minuto” si su interlocutor está dispuesto a abandonar su programa nuclear.

Mike Pompeo ha señalado, antes de la reunión, que Corea del Norte ha expresado su deseo de desnuclearización, y que éste será el único resultado que Estados Unidos está dispuesto a aceptar. Desde la administración Trump han dicho que están dispuestos a incrementar la presión económica sobre el país asiático en caso de no llegar a un acuerdo.

¿Las trampas de Kim Jong-un?

Para el líder norcoreano, el solo hecho de concretarse la cumbre ya constituye una victoria diplomática. Es la primera vez que Corea del Norte logra sentar en la mesa de negociación a Estados Unidos.

Los analistas se han encargado de recordar que no es la primera vez que un líder de Corea del Norte acepta reducir su arsenal de armas nucleares para lograr alivio a las presiones económicas. Una vez logrado esto, siempre han vuelto a su plan inicial de armas. El actual presidente norcoreano ha extendido como ninguno su arsenal nuclear y se ha convertido en toda una amenaza para Estados Unidos y sus aliados.

Desde la Casa Blanca insisten en que están dispuestos a ofrecer todo tipo de garantías Kim Jong-un sobre el desarme. Se habla de garantías “únicas”, aunque se desconoce el alcance de estas. La pregunta que recorre el ambiente en todo el mundo es si Kim aceptará el convite o habrá una nueva maniobra.

Donald Trump dejará Singapur el martes. Lo que resta saber es si lo hará con un acuerdo de paz que lleve tranquilidad a la región y a los mercados globales, o con una mecha encendida que podría hacer explotar un conflicto aún mayor.

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