El inicio de las deliberaciones del Congreso Nacional de Pueblo, máximo órgano legislativo de China, estuvo marcado por la desaceleración económica que atraviesa el gigante asiático. El informe económico a cargo del primer ministro Li Keqiang redujo las metas de crecimiento para 2019. En sintonía con estas proyecciones, el gobierno chino propone una reducción de impuestos para estimular la producción y ayudar a elevar el consumo. El mismo informe prevé un incremento en el déficit fiscal. China enfrenta una guerra comercial y un alto nivel de endeudamiento que condiciona todo el proceso económico.

Bajar impuestos para enfrentar la desaceleración económica

La desaceleración económica es el punto central en el inicio de las deliberaciones del Congreso Nacional del Pueblo de China. Li Keqiang, responsable del informe económico ante el congreso redujo el crecimiento de la economía china para 2019 a una banda del 6% al 6,5%. En 2018 el crecimiento fue del 6,6%.

China enfrenta el menor índice de crecimiento en 30 años. La guerra comercial iniciada por Donald Trump está trayendo sus efectos negativos. Pero, China deberá enfrentar también los efectos de sus propias acciones. Los altos niveles de apalancamiento destinados a estimular la producción han colocado el endeudamiento en una cifra terrorífica: 300% del PIB.

En este cuadro, las medidas adoptadas para enfrentar la desaceleración económica tienen como base la reducción de impuesto. China recortará 3 puntos porcentuales al segmento superior del IVA. El objetivo es favorecer a la industria manufacturera. En la base del IVA, el recorte será de 1 punto básico.

De esta manera, China recortará 800 millones de yuanes en impuesto que podrían verse reflejados en las ganancias de las empresas. En total, el gobierno pretende destinar 298 mil millones de dólares para lograr una desaceleración económica más suave.

Todo esto deja una proyección del déficit fiscal de 2019 en 2,8%. Superior al 2,6% de 2018.

Las preocupaciones de los analistas e inversores son las consecuencias a corto plazo. Una reducción impositiva podría comenzar a exhibir sus resultados al cabo de algunos años.

¿Qué tipo de desaceleración económica atraviesa China?

Para los analistas comienza ahora un debate que rara veces suele salvarse. Se trata de establecer si la desaceleración económica es cíclica o adquiere características estructurales. Pero, en las condiciones económicas actuales, un ciclo de desaceleración suele ser más profundo que su predecesor, transformando un fenómeno cíclico en estructural.

China enfrenta un proceso de desaceleración económica que tiene características globales. Una contracción de los mercados de exportación e importación obliga a al país asiático a cambios profundos en su economía doméstica si quiere impulsar el consumo interno. Una variante que el gobierno de Xi Jinping maneja como alternativa.

El gobierno chino trabaja en varios frentes. De un lado, las negociaciones para evitar la profundización de la guerra comercial. Del otro lado, con los altos niveles de apalancamiento controlados, continuar con los estímulos a la producción.

China cuenta, aún, con un mecanismo de financiamiento de sus gastos para evadir el registro en déficit fiscal. Se trata de los bonos de propósito especial, emitidos por los gobiernos municipales. El efecto de estos bonos, por disposición, pueden ser excluidos del presupuesto.

De acuerdo con los debates en el Congreso Nacional del Pueblo, China podría emitir este tipo de bonos por un total de 2,15 billones de yuanes. La mayor parte de estos fondos estarán destinados a estímulos y enfrentar la desaceleración económica.

Las medidas anunciadas impactaron sobre el índice CSI 300 de Shanghái que trepo el martes un 0,58%.

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