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La proximidad del Brexit ha sumido al Reino Unido en una profunda crisis política e institucional. El primer ministro Boris Johnson acaba de lograr que la Reina Isabel II disponga la suspensión del Parlamento Británico. Esta prerrogativa de la reina se extenderá hasta 17 días antes de la fecha límite para el Brexit, el 31 de octubre. Luego de conocida la noticia, la libra esterlina sufrió su mayor caída de las últimas semanas. La medida recibió el rechazo de un importante arco político británico.

La libra esterlina se pierde en medio de la crisis política

El primer ministro británico, Boris Johnson, le solicitó a la reina Isabel II la suspensión de las sesiones del Parlamento Británico. La medida – aprobada por la reina – se extenderá por cinco semanas, hasta el 14 de octubre.

La suspensión entrará en vigor el 11 de septiembre, una semana después que los parlamentarios retornen del receso de verano. La medida, extraordinaria por su extensión, dejará sin espacio a aquellos que quieren debatir una salida acordada para el Brexit. Esto hace suponer que Boris Johnson marcha, indefectiblemente, a un divorcio sin acuerdo con la Unión Europea.

La suspensión del Parlamento es una prerrogativa exclusiva de la reina. Sin embargo, desde 1945 no se registraba una decisión tan prolongada y que no tuviera un fin administrativo. Es claro que Boris Johnson quiere limitar un debate sobre un Brexit sin acuerdo.

La primera en sufrir los efectos de esta crisis fue la moneda británica. La libra esterlina retrocedió un 0,46% frente al dólar. El retroceso respecto al euro fue del 0,38%. De esta manera, borró las ganancias obtenidas hace unos días cuando los líderes del G-7 se mostraron optimistas por la posibilidad de un Brexit consensuado. La libra ya había sufrido una fuerte caída con asunción de Johnson

Boris Johnson condiciona los mercados del Reino Unido

Además de la caída que sufrió este miércoles la libra esterlina, el rendimiento de los bonos británicos a 10 años retrocedió 4 puntos básicos. Los inversores buscaron rápidamente los títulos gubernamentales y dejaron el rendimiento en 0,46%.

Por su parte, el “audaz” movimiento de Boris Johnson terminó por favorecer a las acciones británicas. El índice FTSE 100 subió un 0,35% como resultado de la suba de las acciones de empresas que reciben gran parte de sus ingresos en dólares.

La decisión de Johnson, con el aval de la reina, ya recibió numerosas críticas. Un grupo de legisladores opositores amenazó con reunirse a pesar de la suspensión. Un agravamiento de la crisis política en el Reino Unidos podría provocar una mayor volatilidad en los mercados.

Para algunos analistas, la suspensión del Parlamento aún deja margen para la intervención de los legisladores. Desde la Unión Europea han señalado que el movimiento de Boris Johnson no es obstáculo para arribar a un acuerdo para el Brexit.

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