Sin dudas, el bitcoin se ha convertido en uno de los activos “estrella” de este 2017. A la suba imparable de su cotización y a su consideración como activo de reputación en los mercados regulados, ahora suma el mérito de haberse convertido, en los últimos tiempos, en una divisa de refugio en aquellos países con economías en crisis y con fuertes problemas institucionales. “La Maison du Bitcoin”, una de las principales casas de cambio de criptomonedas de París, ha revelado que muchos residentes de origen africano utilizan el bitcoin para enviar dinero a sus familiares en diferentes países de África.

El “uso real” del bitcoin

Mal que le pese a Jamie Dimon, director ejecutivo del JPMorgan Chase, quien ha cuestionado los usos reales que podría tener el bitcoin y cualquier otra moneda virtual, la realidad parece haberlo llamado al orden. La más popular de las criptomendas está siendo utilizada para sortear los serios problemas que existen en aquellos países con fuertes crisis económicas e institucionales.

Zimbabwe es el ejemplo más reciente. El reciente alzamiento militar que terminó con 30 años de gobierno de Robert Mugabe. La enorme crisis institucional ha provocado que el bitcoin haya sido la moneda elegida para que las familias de este país africano sorteen las dificultades de la inestabilidad política.

En Zimbabwe, la cotización del bitcoin ha alcanzado el doble de los registros internacionales. Para Manuel Valente, uno de los fundadores de La Maison du Bitcoin, las razones son bastante sencillas. En la mayoría de los países de África es más sencillo contar con un smartphone que con una cuenta bancaria, y para manejar monedas virtuales sólo hace falta un teléfono.

El bitcoin para sortear obstáculos

El caso de Zimbabwe no es el único. Si bien es difícil establecer cuál es la proporción que los países industrializados dejan disponibles, en criptodivisas, para el uso de los países con economías menos desarrolladas, sí es sabido que numerosos inversores utilizan al bitcoin para protegerse de los vaivenes institucionales y cuando existe una marcada desconfianza en los gobiernos.

Aunque los CEO’s de los grandes grupos inversores insistan en restarle credibilidad al bitcoin y al resto de las monedas virtuales. Los habitantes de países como Zimbabwe o Venezuela, donde los niveles exorbitantes de inflación están liquidando las monedas locales, elijen las monedas virtuales como refugio seguro.

Cada vez son más los negocios, ubicados en las zonas comerciales de París, donde pueden leerse carteles indicando que se reciben bitcoins. Aún, las operaciones de compra de bienes y servicios son escazas y los comerciantes han informado que, en la mayoría de los casos, se trata de africanos y asiáticos, los que eligen esta forma de pago.

Algunas startups, junto a grandes corporaciones, están trabajando en ofrecer soluciones de pago en el comercio real, con criptodivisas. El bitcoin continúa sumando puntos a favor, mientras el debate sobre si se trata de una burbuja o no sigue adelante.