Recientemente, la SEC (Comisión de Bolsa y Valores de los Estados Unidos) congeló los fondos y suspendió las operaciones de PlexCorp, una empresa que había lanzado una Oferta Inicial de Moneda, por considerarla fraudulenta. Sin embargo, la intervención de los organismos de regulación antes el bitcoin y el resto de las monedas virtuales es esporádica y han elegido mantenerse al margen. Pero, la realidad es que el bitcoin y otras criptomonedas están creciendo, no sólo en precio, sino en volumen y esto abre el interrogante de cuánto tiempo más, los encargados de velar por operaciones seguras y controladas podrán mantenerse al margen de todo esto.

El bitcoin y los inversores tradicionales

Experiencias como la de PlexCorp deberían servir para que el mercado de las monedas virtuales se autorregule y aquellos que intervienen en operaciones poco seguras y de dudosos beneficios, pierdan y los inversores comiencen a aprender de estas duras experiencias.

Pero, el bitcoin ha crecido demasiado y es posible que los organismos de regulación tarden poco para comenzar a intervenir. Lo cual, para algunos, terminaría desnaturalizando el origen del bitcoin y de otras monedas virtuales. Por otro lado, el comercio de bitcoins ha comenzado a penetrar de manera profunda en los deseos e intereses de los inversores tradicionales. Nadie podría resistirse a una ganancia e 1100% en sólo un año.

Cada día son creados nuevos fondos basados en monedas virtuales, sobre todo en la estrella más brillante de firmamento: el bitcoin. el próximo mes, comenzarán a comercializarse contratos de futuro basados en el precio del bitcoin, tal como lo ha anunciado CME.

Realidad y futuro en el bitcoin

Hoy, el conjunto de las criptomonedas que circulan en el mercado tiene un valor de 350 mil millones de dólares. Esta es una cifra que no amerita la atención de los bancos centrales.

Pero, a medida que los actores habituales de los mercados financieros tradicionales se involucran más en negocios con el bitcoin, más operarán tras bambalinas para evitar que los reguladores se inmiscuyan en el mercado de monedas virtuales y, esto es lo que hace más necesaria esa intervención.

Simplemente, imaginemos que el próximo año, el bitcoin tenga un crecimiento en su cotización similar al de 2017. Estaríamos hablando de que cada unidad de esa moneda tendría una cotización de 130 mil dólares. De conjunto, la cifra igualaría la mitad del valor de mercado de las acciones que cotizan en la Bolsa de Londres.

Si el bitcoin, considerado por todos como una burbuja, estallara en estos momentos, los daños colaterales no serían de magnitud. Pero a medida que las criptomonedas interactúen más profundamente con el sistema financiero tradicional, los riesgos se incrementan. Los inversores querrán respaldar sus apuestas con mayor endeudamiento en dólares y un apalancamiento fuerte ¿Podrán, los reguladores, desentenderse de esto?

¿Bitcoin, la moneda del futuro?

Ahora, imaginemos un escenario contrario. El bitcoin no colapsa y el entusiasmo por la utilización de monedas virtuales se convierte en una alternativa al dólar ¿Qué sucederá con los bancos centrales y su monopolio del dinero?

Por ahora, el funcionamiento de las blockchains no es lo suficientemente rápido – hablamos de la minería – como para equipararse a las operaciones en monedas tradicionales. Pero esto, sólo podría ser transicional. Un cambio hacia una plataforma más ágil o la aparición de una moneda virtual que logre superar estos inconvenientes dejaría a los bancos centrales sin sustento funcional y económicamente esto podría ser grave.

Los fundamentalistas de las monedas virtuales, como es el caso del bitcoin, ven en el futuro, a las criptomonedas convirtiéndose en una suerte de patrón oro del siglo XIX. Pero olvidan que, por aquellos años, el Reino Unido abandonó al oro como medida, cada vez que este aumentó de manera desmesurada su valor. Algo similar ocurrió en los Estados Unidos en la crisis que comenzó en 1929 y que obligó a las autoridades monetarias a prohibir la tenencia de monedas y lingotes de oro, luego de la devaluación de dólar en 1933.

¿Regular o no regular? Esa es la cuestión

Los organismos de regulación están observando dónde está el punto justo en el que deben comenzar a husmear más profundamente para luego actuar. Sin embargo, existe la alternativa de que el bitcoin fracase en su intento – o mejor dicho de los fundamentalistas – de convertirse en la moneda de reemplazo a la referencia del dólar y se convierta en una moneda de segunda o menos pretenciosa. Esto, provocará que los reguladores comiencen a ocuparse de otros asuntos. Pero, los inversores, tal vez, deban comenzar a mirar otros negocios.

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