Entrada la madrugada del lunes, los partidos más importantes convocados por Angela Merkel para formar una coalición de gobierno – los liberales y los verdes -, se retiraron de la mesa de negociaciones y dejaron a la canciller alemana y a su futuro gobierno a la deriva y con pronóstico inestable. La política sobre asilo a los inmigrantes es uno de los puntos fuertes de conflicto. Los mercados financieros de Europa comienzan a sentir el golpe y existe una marcada incertidumbre ante esta parálisis que podría desembocar en una nueva convocatoria a elecciones.

El fracaso de Angela Merkel para formar un gobierno de coalición

Las recientes elecciones en Alemania ratificaron el liderazgo que ha venido ejerciendo la canciller alemana, Angela Merkel. Sin embargo, las posibilidades de conformar un gobierno de coalición para encarar su cuarto período de gobierno parecen esfumarse.

Este lunes a la madrugada, las negociaciones para conformar una alianza de gobierno entre el partido conservador de Merkel, los liberales y los ecologistas, entró en un profundo impasse ante la falta de acuerdo en la hoja de ruta del nuevo gobierno. Primero fueron los verdes y, luego, los liberales quienes se levantaron de la mesa de negociación.

El punto más álgido de la discusión tiene que ver con un proyecto del partido ecologista que propone la integración familiar de todos aquellos inmigrantes que ya residen en Alemania. El proyecto es rechazado por los liberales y se ha transformado en un punto de ruptura.

Desde su ascenso al gobierno alemán, Angela Merkel ha tenido una política de flexibilización hacia la inmigración. La rispidez del tema se vio reflejada en las últimas elecciones donde Merkel obtuvo su menor porcentaje de votos, a pesar del triunfo, y por primera vez, desde la Segunda Guerra Mundial, un partido de la extrema derecha alemana logra ingresar al parlamento con un 13% de los sufragios.

Las dudas sobre el futuro

El fracaso de las negociaciones para formar gobierno, que fueron comendadas por la propia Angela Merkel, ha puesto un manto de duda sobre su futuro en el liderazgo europeo.

Alemania es considerada la fuerza de tracción más importante en la Eurozona y su rol de conducción había sido indiscutido hasta el advenimiento de esta crisis. El gobierno de Angela Merkel era considerado un estabilizador de toda la situación política y económica europea. Así lo prueba su papel en la crisis de la deuda griega, en el Brexit y en las sanciones a Rusia.

Ahora Alemania deberá dedicarse por entero a la resolución de sus propios problemas internos y el barco europeo pierde a su principal timonel.

Los analistas aún confían en la capacidad negociadora de Merkel, pero ven a una líder disminuida. Como opción, la canciller – ahora interina – puede ofrecer una nueva coalición a los socialdemócratas – el segundo partido más importante de ese país -, pero se anticipa un fuerte rechazo de la centroizquierda alemana que ya supo ser parte de la coalición de gobierno con resultados muy negativos hacia su interior.

De continuar el impasse, deberá llamarse a una nueva elección. Los temores están puestos en que una nueva convocatoria podría habilitar una mayor presencia de la extrema derecha alemana. Aunque, otros piensan que la incertidumbre, en momentos que Europa atraviesa una recomposición económica, pueda influir en el ánimo de los electores.

Los mercados financieros europeos han amanecido inquietos y el euro sufre la mayor caída en tres semanas. La pérdida de liderazgo de Angela Merkel y sus efectos sobre los mercados son un indicio de las condiciones precarias de la recuperación económica europea.