La desaceleración económica en Europa ha colocado a su principal economía al borde de la recesión económica. Alemania es, tal vez, el país europeo más castigado por los avatares de la economía mundial y las consecuencias de la guerra de aranceles. Su producción industrial viene exhibiendo una importante retracción. Este lunes, el banco central alemán advirtió sobre el peligro inminente de recesión económica. El gobierno de Angela Merkel prepara, silenciosamente, un plan de estímulos. El gobierno quiere estar preparado para intervenir si la crisis se profundiza. Alemania se apresta a salir de rigidez presupuestaria.

La recesión económica convoca a viejos olvidados

En menos de dos años, Alemania pasó de reclamar de manera enfática el fin de los estímulos del Banco Central Europeo, a elaborar su propio plan de salvataje. Es que, en medio de una desaceleración de carácter global, la principal economía europea ha quedado al borde de la recesión económica.

De esta manera, el gobierno conducido por Angela Merkel está a punto de abandonar su rigidez presupuestaria, para dar paso un plan de estímulos.

En los últimos diez años, Alemania logró, aferrándose al equilibrio presupuestario, reducir la deuda pública el 83% del PIB al 60%. Un mérito cada vez menos frecuente en escenarios de crisis recurrentes.

Según pudo saberse, el equipo de Angela Merkel trabaja en silencio en un conjunto de medidas que le permita intervenir ante una recesión económica profunda. Algunos analistas coinciden en que la reacción del gobierno podría ser tardía frente una caída en la producción que lleva un año y medio.

El plan de estímulos

El objetivo del plan de estímulos que prepara Alemania para enfrentar una potencial recesión económica apunta a varios frentes. La idea es impulsar la economía, el gasto de los consumidores y evitar el desempleo. Para ello, necesita romper su equilibrio fiscal con un nuevo ciclo de endeudamiento.

El eje estará puesto en fomentar la eficiencia energética en los hogares. También se prevé destinar nuevas partidas presupuestarias a la ayuda social. En el mercado laboral se buscará facilitar a las empresas la contratación a corto plazo.

En ese sentido, el ministro de finanzas alemán dijo que el país se encuentra en una “situación difícil”. así se refirió a la inminencia de una recesión económica. Además, admitió que están dispuesto a destinar 55 mil millones de euros para sostener la economía nacional.

El gobierno de Merkel deberá superar varios obstáculos para ejecutar el plan de contención a la recesión económica. Para ello,necesita de la aprobación del parlamento quien deberá declarar el estado de crisis. Esto, no será tarea sencilla con partidos muy apegados al equilibrio presupuestario.

En el plano político, el gobierno ha perdido apoyo y esto complica la posibilidad de que su plan sea aprobado. De esta manera, sin el respaldo del resto de los partidos con representación parlamentaria, la puerta para la emisión de deuda estará cerrada. Así mismo, algunos datos hacen prever la posibilidad de que Merkel no cuente con el aval necesario.

Un incremento del 1% del Producto Interno Bruto en el gasto para enfrentar la recesión económica, apenas lograría un crecimiento del 0,5%.

Por esto mismo, las miradas están puestas en un escenario de recesión económica en Alemania. La principal economía de la zona del euro puede convertirse en un freno para la economía mundial.

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