Los mercados bursátiles y de bonos han continuado su rally alcista a pesar de las distintas circunstancias que han sacudido a los mercados mundiales. Los conflictos geopolíticos, las dudas sobre la economía norteamericana, el Brexit en Europa, todos acontecimientos que no han alcanzado para frenar la carrera alcista de las acciones. Para algunos observadores esto es una señal de alarma, pero aquí les ofrecemos 5 señales que podrían impulsar aún más, antes de fin de año, a los mercados bursátiles.

1 – Los Hedge Funds pueden dar más

Para los gerentes de los fondos de cobertura y los administradores de fondos mutuos, el año 2017 los ha encontrado con beneficios bastante planos para sus clientes. Los tres primeros trimestres del año no han sido los esperados.

Las cuentas de los fondos pasivos se han incrementado a los niveles de 2008 y los administradores están comenzado a sentir la presión de obtener mejores resultados en la gestión de esa masa de dinero. Según JP Morgan, estamos hablando de 254 millones de dólares.

Los administradores saldrán a buscar mejores rendimientos y los mercados bursátiles pueden recibir un nuevo impulso para este cuarto trimestre del año.

2 – Menos exposición, más dinero en efectivo

En los últimos meses, los inversores han comenzado a tomar nuevas previsiones sobre las inversiones en mercados de riesgo que han mostrado tendencias alcistas. La opción ha sido un paulatino abandono de las posiciones en títulos de deuda pública de los mercados emergentes a la espera de un salto en los rendimientos de bonos de países desarrollados.

Esta situación ha dejado a los gestores con un importante colchón de dinero en efectivo que está listo para ir a los mercados bursátiles.

Los informes dan cuenta que el 60% de los gerentes han informado saldos en efectivo por arriba del promedio. JP Morgan reporta que las carteras de inversiones a largo plazo se han reducido de un promedio de 4,9 años a principios de 2017 a 4,6 años. Esto corresponde a un análisis de 100 fondos europeos.

Las indefiniciones sobre las tasas, por parte del banco central, podría terminar beneficiando a las acciones. Los mercados bursátiles pueden registrar un nuevo movimiento alcista antes de fin de año desde estos sectores.

3 – Oferta de bonos escasa

La oferta de bonos este año ha sido modesta, a pesar que los inversores han empujado la adquisición de deuda.

“Esta falta de bonos disponibles es el resultado de condiciones macroeconómicas para una fuerte demanda -es decir, una inflación subterránea ultrabaja- que sigue intacta a medida que el suministro se desacelera estacionalmente y como los emisores han cargado más de 100.000 millones de dólares en el verano”, es lo que ha señalado Hans Mikkelsen del Bank of America Corp., en una nota a sus clientes.

4 – Las condiciones macroeconómicas favorecen los mercados bursátiles

Aunque el debate se ha centrado, principalmente, en el crecimiento modesto de la economía norteamericana, los datos globales, tomados de conjunto, estarían mostrando otro costado que merece ser tenido en cuenta. El crecimiento global ha sido fuerte y más sincronizado que en años anteriores.

La producción industrial estadounidense mostró, el mes pasado, el mayor crecimiento en 13 años. Un dato que no podemos despreciar.

Según Nomura Holding Inc. podemos esperar un incremento de la productividad. Su conclusión deviene que los datos de crecimiento de la economía global se han revisa, a la par que sigue la consideración de una tendencia a la baja de la inflación. Esto nos devuelve como resultado, una mayor eficiencia en la producción global, que en el mediano plazo se transformará en un crecimiento a mediano plazo.

Los mercados bursátiles pueden esperar que, a la par del crecimiento, exista una justificación en las primas de bajo riesgo.

5 – La política tributaria

Las idas y vueltas respecto a la nueva ley tributaria de la administración Trump ha mantenido a los mercados en alerta, pero hoy pueden exhibir un cierto nivel de optimismo, aunque sigue predominando la cautela.

La posibilidad de una tasa de repatriación, según Morgan Stanley, pondría límites a los bonos corporativos y aumentaría los saldos favorables de caja.

Se espera que los diferenciales crediticios de alto grado tengan una respuesta positiva ya que los nuevos beneficios impositivos podrían compensar un endurecimiento de la política monetaria. Aquí también aparecerán nuevas posibilidades para los mercados bursátiles.