Si usted se ha dado a la tarea de gestionar su propia cartera de inversión, antes de comprar un activo hará las “investigaciones” del caso. Si está interesado en un fondo indexado o un fondo cotizado observará sus niveles de rentabilidad, condiciones de ingreso y de salida. Sin embargo, existe una información que, también, deberá considerar. Se trata de los activos bajo gestión (AUM, por sus siglas en inglés). Es posible que haya escuchado activos bajo administración.

Estamos hablando de una información muy importante ya que nos indica cuándo dinero – en diferentes activos – administra una institución para sus clientes. La información sobre los activos bajo gestión se puede analizar en su totalidad o desagregada por clientes.

No existe una forma única para presentar esta información. Algunas entidades consideran fondos mutuos, dinero en efectivo, depósitos bancarios. Todo dependerá de qué tipo de institución o persona estamos hablando. Los activos bajo administración se comparan entre una institución y otra. Se infiere que, a mayor cantidad de activos administrados, existe mayor liquidez y solidez.

Ahora, le proponemos que nos acompañe a conocer más sobre los AUM y el valor de toda la información que nos proporciona.

¿Qué son los activos bajo gestión?

En nuestra introducción anticipamos el alcance de los activos bajo gestión (AUM). Para ofrecer a nuestros lectores una definición sencilla digamos que se trata del valor de mercado de todas las inversiones que una institución o persona administra en nombre de otros inversores.

Usted ya podrá imaginarse que, por tratarse de una sumatoria de valores de mercado, el total de los activos bajo administración fluctúa de forma permanente.

Considerar los activos bajo gestión es aplicable a todas las inversiones de un fondo. También los activos que maneja para sus clientes un bróker o empresa de corretaje. Es posible se tienen en los AUM para analizar un banco de inversión, etcétera.

Si usted cuenta en su cartera de inversión con una participación en un fondo cotizado, esa participación es parte de los AUM del fondo.

También se puede analizar los AUM de una persona. Así es, algunos administradores de inversiones pueden tener requisitos de AUM antes de tomar un cliente. Esto significa que los activos a gestionar no deberán ser inferiores a un monto determinado. De esta manera, realizan una primera selección antes de tomar clientes. Esta práctica también se utiliza para segmentar los tipos de inversiones. El administrador pondrá como condición un determinado nivel de activos bajo gestión para participar de una inversión riesgosa. Lo que se busca por este medio es proteger sus inversiones a partir de su tolerancia al riesgo.

¿Cómo calcular los AUM?

Los cálculos de los activos bajo gestión pueden variar. Los métodos dependerán del tipo de empresa que haya que analizar.

Por otro lado, los activos que se encuentran bajo administración modifican sus precios de forma permanente.

Si tomamos como ejemplo un fondo mutuo, podemos ver esto con claridad. Los AUM del fondo se modifican a medida que ingresa y egresa el dinero. Entran y salen clientes constantemente.

A todo esto, debemos sumarle los cambios en el valor del fondo (NAV) por el rendimiento de los activos, dividendos reinvertidos, etcétera.

Al mismo tiempo, los activos bajo administración pueden sufrir disminuciones. La caída del valor de mercado de los activos provocada por bajas en los rendimientos es un motivo. Un menor interés por parte de los inversores provoca un flujo menor hacia el fondo y, posiblemente, la pérdida de inversores.

Un dato interesante para que comprendamos la importancia de los activos bajo gestión. La Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) posee requisitos de AUM para aquellos fondos y empresas de gestión que quieran estar en sus registros. La SEC tiene segmentados los montos de AUM que deben cumplir las empresas, según diversos factores de calificación.

La importancia de considerar los activos bajo administración

Los activos bajo gestión cumplen diversas funciones de importancia. Los bancos de inversión, brókers y empresas de corretaje utilizan los niveles de activos que están bajo su gestión para promocionarse. Es lógico, usted confiaría más en una empresa que gestiona una gran cantidad de activos que a otra con menor impacto. Aunque, algunos analistas rechazarían esto. Una pequeña empresa de gestión de activos podría exhibir mejores resultados debido a la calidad de su administración.

Los niveles gerenciales de una empresa prestan especial atención a los AUM. A partir de ellos, se puede observar cómo evoluciona el flujo de productos, de inversores y cómo se comporta la estrategia de inversión.

Otro punto de interés de los activos bajo gestión está vinculado con las tarifas. Por lo general, productos como los fondos de inversión cobran un porcentaje de los activos administrados. Ese porcentaje fijo disminuye a media que los AUM son mayores.

Un ejemplo real de activos bajo gestión

Uno de los fondos cotizados en bolsa (ETF) más destacado es el SPDR S&P 500 ETF (SPY). Se trata de un fondo que replica el índice S&P 500. Sus activos bajo administración están integrados en su totalidad por acciones.

El fondo posee las 500 acciones que integran el índice, en la misma proporción que Standard & Poor los pondera. De esta manera, refleja un comportamiento similar al índice bursátil.

SPY tiene 378 mil millones de dólares en AUM. Su volumen de negociación diario es de 68 millones de acciones. De conjunto, estos datos interesan al inversor. La gran cantidad de activos bajo administración del fondo y el volumen de operaciones ofrece seguridad al inversor. Sabe que podrá comprar o vender el fondo con relativa facilidad debido a la gran liquidez que posee.

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