Cada mañana, los operadores de los mercados bursátiles se levantan y café en mano, evalúan que les depara el destino en el mundo de las acciones. Los mercados de valores se mueven, en general, por el sentimiento de sus operadores. Cada uno de los que intervienen tiene su opinión de cómo se moverá una determinada acción ese día o cómo es la marcha de la economía. En síntesis, es una batalla entre optimistas y pesimistas. Wall Street graficó muy bien estas tendencias al hablar de Toros y Osos. Ahora, nosotros abordaremos cómo el sentimiento influye en los mercados bursátiles.

El optimismo en los mercados bursátiles

Cuando los optimistas se “apoderan” de los mercados bursátiles estamos ante un mercado alcista. Los operadores se sienten empujados a comprar acciones y hacen que sus precios suban. Salvo alguna situación en particular con una determinada acción, los precios suben de conjunto y para los traders es más fácil tomar decisiones.

Por lo general, los optimistas dominan los mercados bursátiles cuando ciertas variables económicas son favorables. El Producto Interno Bruto del país crece. Existe un mercado laboral fortalecido con una baja tasa de desempleo. La producción industrial está en aumento y todos se sienten con un ánimo comprador.

En el lenguaje de Wall Street se conoce a los optimistas como toros. Una alegoría al movimiento del toro al atacar con sus cuernos, que es siempre ascendente.

Pero, las tendencias alcistas en los mercados bursátiles no pueden prolongarse indefinidamente. De hecho, el optimismo desmedido ha llevado a los mercados a la construcción de burbujas financieras. La primera burbuja financiera fue la de los tulipanes, en los Países Bajos, en el siglo XVII, donde un bulbo de tulipán llegó a valer tanto como una casa.

Pero, recordemos las más reciente. La burbuja de las hipotecas, que desencadenó el colapso financiero de 2008. Es difícil prever cuándo estamos en presencia de una burbuja. Pero, más difícil es saber cuándo estallará.

Los pesimistas también ganan

Si los mercados bursátiles están dominados por el pesimismo, se vuelven bajistas. Por lo general, cuando las caídas en los índices bursátiles se dice que hay un mercado bajista.

El sentimiento del mercado se vuelve pesimistas, fundamentalmente cuando las noticias económicas no acompañan. Existe una caída en el crecimiento económico, el PIB retrocede. El desempleo aumenta y la producción se frena. Los datos económicos señalan que se está camino a una recesión.

En Wall Street se conoce a los pesimistas como osos. Nuevamente se impone la imaginación. Esto porque el zarpazo del oso es siempre hacia abajo.

Cuando el pesimismo se apodera de los mercados bursátiles, el temor invade a los inversores. Esto hace que la volatilidad vaya en aumento.

Pero cuidado. En épocas de dominio del pesimismo, existen sectores que obtienen buenas ganancias. Algunos fondos de inversión operan apostando en corto, es decir a la baja. En ocasiones estos fondos cuentan con información “privilegiada” sobre determinadas acciones. Algo que no está bien visto por los organismos de regulación.

Otra forma de enfrentar a los mercados bursátiles bajistas es mantenerse al margen, mientras se espera una reversión de la tendencia. Los viejos gurúes de los mercados financieros recomendaban hacer inversiones a largo plazo, esperando que superar los ciclos bajistas. Si no estamos ansiosos por resultados inmediatos, las apuestas a largo plazo pueden ser una salida.

Interpretar los sentimientos del mercado no es fácil. Mucho menos cuándo se revertirá. La batalla entre optimistas y pesimistas en los mercados bursátiles es cotidiana. Pero, si quieres aprender a moverte con soltura y ser un trader exitoso, te invitamos a conocer nuestra Escuela de Trading y sus programas de formaciones.

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