El Nasdaq operará 23 horas al día. Y la apertura ganará importancia.

4 comentarios 4 participantes · último hace 22d Ver la conversación

Cuando yo empecé en esto, el mercado abría a las 9:30 de la mañana y cerraba a las 4 de la tarde. Punto. Lo que pasaba en el medio era el mercado. Lo que pasaba después era noticia, y usted se enteraba al día siguiente, cuando el precio ya había abierto veinte dólares más arriba y no había nada que hacer.

El 6 de diciembre eso se acaba.

Lo que va a pasar

Nasdaq confirmó que desde ese domingo va a operar 23 horas al día, cinco días a la semana. Lo llaman «Global Trading Hours» y la SEC lo aprobó en abril.

El día queda partido en dos sesiones: una diurna, de 4:00 de la mañana a 8:00 de la noche, y una nocturna, de 9:00 de la noche a 4:00 de la mañana, hora del Este. En el medio, una hora de pausa para procesamiento. La semana arranca el domingo a las 9 de la noche y termina el viernes a las 8. Los sábados siguen cerrados.

Y no es solo el Nasdaq. NYSE, Cboe y la Bolsa de Londres van en la misma dirección.

Mientras tanto, en el mercado de futuros ya ocurrió algo parecido y casi nadie lo notó. El 27 de julio, CME lanzó futuros sobre acciones individuales: 55 contratos estándar de 100 acciones y 22 micro de 10 acciones, sobre más de cincuenta nombres —Alphabet, Amazon, Apple, Meta, Nvidia, Tesla— cotizando casi 23 horas al día en Globex.

Es decir que hoy, mientras usted lee esto, ya puede operar Nvidia apalancado a las tres de la mañana.

Antes de emocionarse: esto ya se intentó

Acá le pido calma, porque hay una parte de la historia que no le van a contar esta semana.

Los futuros sobre acciones individuales no son nuevos en Estados Unidos. Se lanzaron en noviembre de 2002, en una bolsa llamada OneChicago, propiedad conjunta de CME, Cboe e Interactive Brokers.

Nunca despegaron. En 2015, OneChicago movía unos 11,7 millones de contratos al año. Para que lo dimensione: el mercado de opciones estadounidense mueve más de sesenta millones en un solo día. La bolsa cerró en septiembre de 2020, después de dieciocho años buscando un público que nunca apareció.

Y hay un detalle que a mí me parece casi cómico. Dos meses después de que OneChicago cerrara, los reguladores bajaron el margen mínimo de estos contratos del 20% al 15%. Justo el alivio que les habría servido, concedido justo cuando ya no quedaba nadie para aprovecharlo.

¿Por qué habría de funcionar ahora? Porque cambió el público, no el producto. El trader de 2026 creció con cripto operando de madrugada, con opciones de vencimiento diario y con una aplicación en el bolsillo. La demanda que OneChicago persiguió durante dos décadas hoy ya existe.

Pero conviene recordar que esto ya fracasó una vez.

El restaurante que abre 24 horas

Imagine que el restaurante de su barrio anuncia que desde el mes entrante abre las 24 horas.

Suena bien. Más opciones, más libertad, puede ir cuando se le antoje.

Pero el número de comensales del barrio no cambió. Los mismos que iban a las ocho de la noche siguen yendo a las ocho de la noche. Lo que cambia es que ahora, a las tres de la mañana, la cocina está abierta con un solo cocinero, medio menú y ningún otro cliente en el salón.

Si usted llega a esa hora, come. Pero come lo que haya, al precio que le digan, y si algo sale mal no hay a quién reclamarle.

Eso es exactamente la sesión nocturna.

Y no es una metáfora, son los datos

Hoy, apenas el 2% del volumen del Nasdaq se negocia fuera del horario estándar. Extender el horario no crea compradores nuevos. Redistribuye a los que ya están, y muy poco.

Los reguladores lo tienen claro. En agosto la SEC aprobó un primer paquete de protecciones para la sesión nocturna: bandas estáticas de precio del 20% y autoridad para suspender la negociación.

Deténgase en ese número. Cuando el regulador considera necesario permitir que un precio se mueva veinte por ciento antes de intervenir, le está diciendo algo bastante honesto sobre la liquidez que espera encontrar ahí.

Traducción práctica: si usted deja un stop puesto y el precio lo visita a las dos de la mañana con el libro de órdenes vacío, la ejecución puede ser bastante peor de lo que espera. Ese no es un riesgo teórico. Es el riesgo principal de todo esto para el operador minorista, y es del que menos se habla.

Lo que casi nadie está diciendo

Todo el mundo está leyendo esta noticia como «el horario dejó de importar».

Yo la leo exactamente al revés.

Nasdaq fue explícito en su documentación: la sesión de 9:30 a 16:00, con sus subastas de apertura y cierre, sigue siendo la que establece los precios de referencia del mercado.

Piénselo un segundo. Si veintidós de las veintitrés horas tienen liquidez delgada, y existe una sola ventana donde se concentra el volumen de verdad y donde se fija el precio oficial, esa ventana no pierde importancia.

Gana.

Vuelva un momento al primer gráfico. El núcleo son seis horas y media. Las otras dieciséis y media son mercado delgado. Esa proporción es toda la tesis.

La apertura de las 9:30 deja de ser el comienzo del día y pasa a ser el único momento del día en que el mercado está realmente lleno. Para quien opera leyendo volumen y comportamiento institucional, eso no es un detalle administrativo: es la confirmación de que toda la información va a seguir estando en el mismo sitio de siempre.

Lo que sí le cambia el gráfico

Hay una consecuencia técnica de la que no he visto hablar a nadie, y para usted es probablemente la más relevante.

Los gaps se van a comprimir.

Durante toda mi carrera el hueco entre el cierre y la apertura ha sido información. Mide lo que ocurrió mientras el mercado estaba cerrado y nadie podía reaccionar. Si el precio cotiza 23 horas, ese hueco se llena en tiempo real y el gap deja de aparecer en la vela diaria.

Pero no desaparece: se muda. Los sábados siguen cerrados, así que el hueco del fin de semana sobrevive. Y con el resto de los gaps aplanados, va a ser el único que quede.

Si usted tiene una estrategia que depende de gaps de apertura, tiene tres meses para revisarla.

Lo que le dejo

No estoy en contra de esto. Un mercado que opera cuando el mundo está despierto tiene lógica, y media humanidad lleva décadas obligada a madrugar o trasnochar para operar Nueva York.

Pero desconfío de cómo se está vendiendo. «Veintitrés horas» suena a más oportunidades. Lo que hay en realidad son las mismas oportunidades de siempre, más veintidós horas de mercado delgado donde es considerablemente más fácil equivocarse.

¿Usted piensa operar la sesión nocturna? Escríbame abajo.

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4 comentarios

mario cuello

hola buen articulo deso recibir mas información

Nestor

Saludos Gracias y esa volatilidad que se ven en los índices en la apertura de 9:30am me imagino que desaparecerá!

jerazo1a

Me parece que entrar a la sesion nocturna de Wall Street es basicamente, como el final de una fiesta, solo boleros o tangos, con volumen bajito y con pocos invitados.

Benjamín

Genial la nota..., yo sigo operando en la apertura, pero la información en el premarket es útil.